UNA BATALLA CAMPAL, UNA CRUZADA DE AMOR

Cuando decidí dejar mi vida como Maestra Espiritual jamás imaginé que viviría todas las cosas que he vivido en estos últimos dos años. ¡He aprendido tanto!. Nunca pensé que obtendría tantas lecciones de una realidad que aparentemente es caótica y está dormida.

El 15 de Abril de 2013, a la una de la madrugada, cuando pude finalmente acostarme después de haber estado trabajando sin receso desde las cuatro de la mañana del día anterior en las elecciones presidenciales de mi país, sola, en aquella agradable oscuridad de mi dormitorio y en aquel silencio interno producto de ese cansancio tal que no deja espacio para siquiera un sutil pensamiento; pude observarme a mí misma allí, arropada, en posición fetal, serena, vacía, sin miedo, sin nada más que presencia, una presencia tan grande que llegaba hasta a tener densidad y que su único sonido era esa latente paz…

Es difícil expresar con palabras aquella experiencia, pero lo que sí puedo decirles es que lo que viví el día anterior fue lo más parecido  a un combate. Seguro que nada debe ser más impresionante que estar metido en el medio de una guerra luchando “literalmente” por tu vida. Obviamente, yo no estaba en la guerra, pero siento haber formado parte de un pelotón bravío en pleno campo de batalla, un grupo de soldados aguerridos, héroes que lo dimos todo por lograr nuestra victoria, que sin temor no cedimos ante abusos y amenazas, ganando así la más hermosa batalla campal que mis ojos han presenciado.

Aquel día largo de casi veinticuatro horas vi florecer el amor en tantos corazones. Un grupo organizado, cohesionado, entusiasta, con el deseo de libertad y verdad como única bandera, con el cansancio a cuestas de esos catorce años de ser violentados, pisoteados, coartados, burlados y vejados. Ese tedio se convirtió en una gran energía, en una fuerza avasalladora, en determinación absoluta por el cumplimiento de las normas, y hasta en solidaridad por aquellos acostumbrados a usar la trampa y la mentira para alcanzar sus objetivos.

¡GANAMOS! Los resultados aún no lo demuestran, pero que no le quepa ninguna duda a nadie de que SI triunfamos, porque el pueblo despertó.

Es tan solo el inició de una nueva etapa que apenas da sus primeros pasos. Pongamos por un momento a un lado nuestro deseo de tener “ya” un nuevo presidente, tengamos paciencia y abramos los ojos, los brazos y los corazones para poder recibir todo lo maravilloso que nos está viniendo, que nos está sucediendo: ¡por fin en Venezuela se está diciendo la verdad! y cada uno de nosotros los que aportamos en esa lucha, seguimos en pie, y somos los combatientes sin tiempo, por nosotros mismos, nuestros familiares, amigos, vecinos y por todos los venezolanos, los que piensan como nosotros y los que no piensan igual. La separación se está diluyendo en una unidad que incluye a todos. Los que estamos despiertos, compasivamente y sin razones lógicas, seguimos batallando sin que nos lo hayan pedido, por aquellos que aún no pueden ver y por los que, aun viendo, eligen el desánimo. Nuestro amor es tan inmenso que alcanza para todos ustedes, no les pedimos nada…

¿Y qué le ha dejado todo esto a mi persona, a Victoria?

He aprendido que cuando el corazón ya ha despertado no importa como él mismo va creando nuestra realidad, ni que no entendamos nada, el sigue dándonos exactamente lo que necesitamos para seguir yendo a casa. Sin proponérmelo he soltado ideas acerca de cómo se debe dar la evolución, me he vaciado de creencias espirituales y místicas sobre la expansión de la conciencia humana y la realidad me ha enseñado una gran lección: El Despertar es ineludible y no tiene control alguno, no importa  qué pensemos, qué hagamos, qué decidamos, por qué circunstancias pasemos, ¡estamos despertando!.

A veces tenemos un plan visualizado de cómo queremos sea nuestra vida, organizamos proyectos y lanzamos deseos al universo, pero las cosas nos suceden de una manera distinta. Y cuando nos entregamos sin cuestionamiento a ello y seguimos adelante dando lo mejor de nosotros mismos cada día, la vida se va armando de una forma, inentendible al principio, pero perfecta y maravillosamente exacta como la necesitamos para lo único importante, crecer internamente. Definitivamente toda esta historia que me ha tocado vivir en estos últimos años me ha seguido trayendo a mi propio hogar y lo que más me queda de todo esto es que Dios, a quien he podido experimentar en mi interior, quien he tenido el privilegio de ser, obra de maneras misteriosas pero siempre obra para hacerme más luz.

Rescato y aprecio sumamente mi paciencia y el sostenerme dando apoyo tan solo con mi presencia, a veces muy callada pero siempre presente, en la cruzada que mis amigos políticos de la oposición venezolana conducen, porque a pesar de que a veces vi y escuché tanto que me dejó perpleja y me hizo dudar de un buen encaminamiento hacia la armonía, puedo ver que estar allí, sin juicio, con una amorosa aceptación de los procesos de cada quien, aportó más de lo que yo misma puedo imaginar y avivó una llama intensa que ahora se ve reflejada en acciones y que estoy segura seguirá flameando hasta iluminarlo todo, en una sola lumbre.

Siento una dicha gigante en mi corazón. Tengo una sensación de ese orgullo, humilde, dulce y cariñoso, al poder tener el honor, porque es realmente un honor para mí, formar parte de este momento, de esta realidad ilusoria tan repleta de amor, de esta verdadera compasión. Ahora no tengo veinte ni treinta compañeros que se entregan con incondicionalidad de  la forma en que mis hermanos que dejé en Uruguay lo hacen, tengo cientos, tengo miles, y eso me conmueve de tal manera que no puedo parar de llorar…

Aquel día de combate traspasé todos los límites, no me di cuenta, y es así tal como lo escribo aquí, que nunca fui al baño a hacer ninguna de las necesidades fisiológicas que todos las personas tenemos. Fue al día siguiente al levantarme de la cama con el cuerpo un poco adolorido,  que me percaté, en total inocencia, que había estado tan enfocada en lograr el objetivo, tan metida en lo que estaba haciendo, que en veintiún horas fui más allá de lo humano, de lo terrenal y lo físico; obteniendo como recompensa la mayor victoria que podamos lograr como individuos: la conquista de mi ser y de mi propia libertad.

¡GRACIAS VENEZUELA, SEGUIMOS EN ESTA CRUZADA!

Imagen
Grupo de Movilización de la Escuela Básica Sergio Medina, La Victoria, Estado Aragua
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4 Comments

  1. Gracias a ti Victoria, porque como testigo presencial de tu propia experiencia (de despertar), comun a todos los seres humanos, pero vivida y experimentada de multiples maneras, nos enriqueces y alumbras aspectos que a veces olvidamos atestiguar…..mil gracias a ti!!!!!…XD….

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