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Archive for the ‘Ceremonia’ Category

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Todo empezó un día de vacaciones sentados frente al mar. Conversábamos acerca de nuestro tiempo juntos y nos dijimos: Si algún día nos casamos, ¡hagámoslo en la playa!.

En realidad no lo recuerdo exactamente pero lo de la playa debo haberlo sugerido yo, porque fue un sueño que tuve desde pequeña. La grandiosidad del agua, el aire, los colores naturales y un techo azul abierto maravilloso dejándonos ver hacia el infinito…En fin, solo fue una idea, no había ninguna certeza ni acuerdo formal pero yo comencé a planificarlo en mi mente y hasta en papel, porque suelo anotarlo todo y planificar por escrito, hacer mapas mentales, listar las necesidades, etc, etc, etc…

No le dije nada a el pero escogí la fecha en que me gustaría celebrarlo, exactamente un año después de esa conversación. Le escribí a una amiga de la juventud que es mi diseñadora de modas favorita y le dije que posiblemente me casaría en julio 2013 y quería que ella me diseñara todo, pero que nadie sabia aún. Mande mensaje a todos mis amigos de afuera del país para que pudiesen organizarse económicamente si deseaban estar presentes, y esperé…

En el mes de Noviembre, para mi cumpleaños, mi mejor amiga en complot con mi novio me organizaron una escapada sorpresa a uno de mis lugares favoritos en el mundo: La Ciénaga. Cuando niña íbamos con mi papá y mi tío, El Ziggy, un cantautor de esos bien hippies y rebeldes. Mi abuelo tenia una casa allí y a mi me encantaba esta cuestión de estar alejados, en la naturaleza, encerrados entre el mar y la montaña; ademas que disfrutaba inmensamente ver a mi tío sentarse con su guitarra a componer canciones sobre los pescadores de la zona, con los que a veces salía a pescar y bebía hasta al amanecer.

Bueno, allí, a la luz de las estrellas sumergidos en el mar por la noche, mi novio sacó un anillo y me dijo que quería pasar el resto de su vida conmigo…

No es absolutamente mentira eso que dicen que las mujeres soñamos con el vestido blanco y el príncipe azul, y es que desde muy niños Disney nos empieza a contar esa historia con sus dibujos animados y lo vemos tantas veces que se nos queda grabado en el subconsciente. Luego todas las películas de Hollywood nos echan el mismo cuento, los comerciales de TV, las telenovelas, los medios de comunicación con tanto bombardeo por todas partes, que ya ni sabemos si en verdad ¿lo queremos nosotros  o quien?. Yo reconozco que de niña lo quise mucho pero de adolescente me pelee con todas las historias románticas (bueno en verdad me peleaba con todo solo por llevar la contraria je je) lo cierto es que ya no quería ni casarme ni creía en ninguna tontería de esas que consideraba cursi. Luego en mis años de Maestría Espiritual descubrí que el verdadero amor nada tenia que ver con los cuentos de hadas y que el romanticismo no es mas que una necesidad de sentir que algo y/o alguien nos completa internamente porque tenemos la incapacidad de llenarnos con nosotros mismos.

La experiencia que tuve con mi boda fue única y muy enriquecedora. Yo decidí lanzarme al agua, como coloquialmente se dice, absolutamente consciente, sabiendo que lo único eterno es la luz que soy por dentro y que a la única persona que necesito para ser feliz es a mi misma. Con esa cálida certeza, pude elegir jugar una vez mas como una niña y hacerlo al 100%, usarlo como una nueva oportunidad de ser mas, de dar mas y crecer mas. En definitiva si iba a hacerlo, mejor realizarlo con toda mi pasión y entrega, como me gusta hacer las cosas.

Los próximos ocho meses se convirtieron en un viaje inimaginable. Me dediqué a hacerlo todo yo misma con el amoroso apoyo de mis seres queridos. Absolutamente cada detalle de ese evento salió de mi. Escoger la fecha, el lugar, el tipo de decoración, la música, el menú, hacer las invitaciones, los centros de mesa y los recuerdos. Escribir mis votos, crear la ceremonia con sus lecturas, así como todo el diseño del altar con cada uno de sus elementos. Lo mas importante para mi era colmar de atenciones a nuestros invitados, llenarlos con la sencillez y calidez de la tierra venezolana, regalarles un momento inolvidable, una horas de alegría sin trajes armados ni tacones incómodos, con la libertad de un espacio abierto en el que correr, sumergirse en el mar, tomar el sol o simplemente reposar en la arena. Hacerles sentir cuan valioso había sido para nosotros, el que cada uno de ellos estuviese presente en alguno de los instantes de nuestra vida, que nos condujeron hasta ese día.

Realmente si hay algo que puede describir mi ser a la perfección fue ese 25 de julio de 2013. Un obsequio que me di a mi misma y en el que quise incluir a todos. Intenté que por lo menos los mas cercanos tomaran alguna participación, fueran parte de la aventura a la que mi pareja me invitó. Me reuní con seres de la infancia, llamé a amigos con quienes no hablaba por muchos años, escogí verdaderos artesanos, artistas para cada cosa: la vestimenta, los anillos, los accesorios, las flores. Aprecié el tener tanta abundancia porque pude darme el lujo de escogerlo todo, quien me casara, quien me vistiera. No había organizadora de eventos ni salón de festejos, fue la madrina quien armó todo, mis hermanos, mis primos, mis tías, mi padre, quien casi se vuelve loco el y a mi paciente madre, porque yo siempre lo saco de sus esquemas y paradigmas mentales. Mi esposo junto a su familia tejieron para mi una red de pesca como parte de la decoración, mi suegra cocinó. Todo fue perfecto y mágico…

Ha transitado ya 1 año desde ese momento y no podía dejarlo pasar, quería compartirles esta parte de mi vida  porque creo que todos debemos darnos eso al menos una vez, o ¿por que no siempre?, el regalo de lanzarnos 100% mas allá de los miedos y de cualquier límite, a dárnoslo absolutamente todo, a permitirnos tener lo que queremos tal como lo queremos, sin escatimar, a amarnos tanto que no exista ni un solo elemento que dejemos por fuera. Yo me lo di todo y estoy segura que en ese dar llené de oportunidades a muchos, de  reír, de re-encontrarse, de llorar, de verse a si mismos, de atravesar limitaciones, de vivir momentos alegres e inolvidables y también de dar y darse.

Después de la diversión del proceso de tanto hacer y planificar por meses, me olvidé de todo y disfruté al máximo aquel día de playa, descalza, en traje de baño, con el cabello y el maquillaje mojado, saltando en el mar, bailando al ritmo de los tambores, tomándome fotos cómicas, rodeada de tantos personajes maravillosos de mi historia, estando completamente en el momento presente y recibiendo la inmensidad de todo lo que me atreví a hacer y a darme, recibiendo tanto que no alcanzan las palabras para describirlo.

Yo tuve mi boda soñada, no la de los cuentos de hadas, yo hice de aquel acontecimiento humano un retrato perfecto de lo que soy, de mi verdadera pasión y de lo que, para mi,  es realmente importante mantener vivo en este camino que estoy transitando: el amor, la entrega, la dicha y la unidad.

¡Feliz 1er Aniversario!

Si quieres disfrutar un poco más te invito a visitar el blog de mi boda http://vickale.wordpress.com

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