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Archive for the ‘Experiencias’ Category

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Venezuela es como un gran amor, es como un tatuaje que queda grabado en la piel. Algunos vinieron a este país y jamás pudieron dejarlo. Sus bellezas te dejan sin aliento, su clima, su diversidad. Entre montañas, paradisíacas playas, medanos, el salto más alto de mundo, los nevados, las islas. En Venezuela he andado en mula, he hecho rafting, he escalado, volado en parapente, acampado en el llano con las estrellas de testigo, y me ha congelado el frío en la Laguna de Mucubaji. Aquí viví mi inocencia, me hice mujer, encontré mis pasiones. Tuve espléndidas aventuras, disfrute mis años universitarios rumbeando en Chacaito o escuchando a Los Amigos Invisibles en La Bodeguita de Medio en Bello Monte. Conocí lo bueno y lo malo. Anduve por todas sus carreteras. Hice panas (amigos) en todas partes, hasta los buhoneros de Choroni o el centro de Barquisimeto.

 

Es un amor muy intenso, otros hermanos no lo entienden, se te mete en las entrañas. Así que dejarla no es nada fácil porque es que aunque uno se va nunca la deja. La Tierra de Gracia, el país con nombre de mujer, con su gente cálida y bochinchera ¡Mi Venezuela! Van ya tres las veces que me ha tocado alejarme de tus costas, pensé que ya eso no sucedería mi linda porque en verdad nunca he querido dejarte, pero ya sabes que soy una aventurera, una ciudadana del mundo. Siempre he creído en ti, hoy me duele más porque te dejo golpeada, herida pero te veré iluminada, resurgida como el ave fénix. Eres una guerrera, te llevo conmigo donde sea que voy. Te dejo a mis otros amores, mis viejos, a mis grandes amigos, mis proyectos, te dejo una siembra de trabajo y entrega. Me voy contenta porque te lo he dado todo, mis segundos, mis alientos, mis andares, mis sueños.

 

La cuestión nunca es si irse o quedarse, no importa cuán duro sea quedarse en la incertidumbre y zozobra, en la desidia y la supresión. En los días sin certeza de qué habrá para comer. En la no libertad de ejercicio de mis colegas periodistas, o de los abogados. En la terrible cultura de “cuánto hay pa eso”. En tus calles olvidadas llenas de orificios. En la cruzada para encontrar medicinas o en el susurro inesperado de la muerte en los abandonados hospitales. En el grito del crimen. En la galopante inflación. En eso que algunos te han convertido mi bella y amada Venezuela. La cuestión no es realmente si dejarte o acompañarte porque la vida es infinita y el mundo ilimitado, el punto es cómo nos quedamos o cómo nos vamos.

 

La pregunta sería entonces ¿desde qué lugar estas tomando la decisión de irte o de quedarte? ¿Es desde el miedo y el cansancio? ¿O es desde el entusiasmo y la apertura? ¿Es desde la queja y la desesperanza? ¿O desde la certeza y alegría?

 

Yo te dejo para hacerme más fuerte, para aprender, crecer y amarte más admirando y valorando tus diferencias y similitudes con otros territorios. Me voy para ponerte en alto, para que otros te conozcan desde mis recuerdos, para hablar de ti bonito y con orgullo, para que el mundo sepa de qué estamos hechos los venezolanos, como hemos podido reinventarnos. Para esparcir tus historias de luchas y echar los cuentos sobre tu inmensa capacidad de resolver y soprepasar cualquier obstáculo.

 

Hoy me voy pero siempre, siempre volveré a ti…

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Hacer la Certificación de Life Coaching en el Carlotti Coaching Center significó para mi reconciliarme con mi verdadera esencia, mi pasión y mi propósito de vida. Fue un viaje de re-descubrimiento y reencuentro con lo que realmente prela para Victoria por encima de todo aquello que “debería ser” según las creencias y los paradigmas sobre-impuestos, y en muchos casos auto-impuestos, por las experiencias vividas, por las referencias y patrones familiares, sociales, culturales y de grupo.

 

Cada módulo con sus clases presenciales, practicas personales y sesiones en vivo. Cada herramienta de coaching con su ejemplo individual. La pasión de un Trainer por dar y dejar lo mejor de sí. El estudio de las Maestrías, que para mí son, más que habilidades que un Coach debe aplicar en sus sesiones, son principios de vida. Si más personas las aplicáramos a diario, estoy convencida de que el mundo sería un lugar con más seres enfocados en las posibilidades y no en los límites, un mundo con más armonía, donde al escucharnos comprometidamente procesando en tiempo presente en nuestras conversaciones, una energía de confianza fluiría y permitiría que fuésemos más capaces de entendernos y aceptarnos, y que al expresarnos sin juicios lograríamos tener la sincronía para hacernos las preguntas precisas y valiosas que nos permitirían clarificar y clarificar-nos. Seriamos de esos individuos que en vez de dar consejos teñidos por nuestros propios temores, apoyaríamos a otros a expandir su potencial y encontrar las estructuras de apoyo necesarias para alcanzar todos sus propósitos. Por ende entonces el mundo sería un lugar con más personas felices, ya que más soñadores estarían realizando sus proyectos y sueños.

 

En mis tareas para terminar esta certificación tuve el regalo de poder tener dos coachees que son hermanos. Me llevó un tiempo poder elegir a uno solo para la entrega de mi trabajo final, porque ambos fueron teniendo un crecimiento y progreso que en términos sensoriales se podía percibir con solo verles sus rostros, posturas y su energía cada sesión más fresca, renovada y feliz. En cuatro sesiones la relación y atmósfera de su hogar mejoró, ambos clarificaron sus anhelos y metas, pasaron de ser personas que solo “querían algo” a ser individuos organizados y claros de qué pasos llevar a cabo para lograr sus objetivos. Cosas como pasar de decir “me siento como una pera de boxeo” en la primera sesión a luego verbalizar “siento que me quité un peso de encima”.

 

Debo reconocer también que elegir una sola sesión grabada para enviar, a razón de ser evaluada, fue un proceso de escuchar cada sesión más o menos tres veces. Eso me sirvió para darme cuenta de que mi perfeccionismo me ha hecho retrasar y auto-sabotear cosas importantes en mi vida, así que decidí no retrasarlo y enviar la primera sesión llamada “Sesión 0” y darme la oportunidad de soltar el control y romper mis estructuras mentales, permitiéndome ser evaluada en la inocencia de mis inicios, con mis errores e imperfecciones.  No es quizás la sesión más brillante que realicé, tuve mejores. Si queda claro en ella el tema a trabajar de mi Coachee, que es pagar las deudas, así como el valor detrás de esa meta, que es la tranquilidad. Tal vez no se pueden captar específicamente reflejados paso a paso los otros cinco aspectos del modelo de “Conversación Coach”.

 

Sin embargo, he elegido esta sesión porque fue muy impactante para mi ver que, aun con mi inexperiencia, logré la confianza para que el Coachee se sintiese con la libertad de tocar temas muy trascendentales en su vida. También siento que en esta sesión pude estar en absoluta sincronía y presencia con mi Coachee, se pueden destacar los silencios y, lo más importante, creo que esta sesión vislumbra el tipo de Coaching que voy a desarrollar.  Para mí, detrás del logro de cualquier meta hay algo mucho más importante que es la transformación que surja en el camino hacia ese logro, e inevitablemente, al enfocarnos en la transformación personal pueden salir durante la sesión asuntos internos e incluso del pasado que ameritan un poco de atención para que exista la verdadera transformación.

 

Yo podría haber enviado otra sesión mucho mejor estructurada, pero escuchar esta primera y ver a mi Coachee hoy, me hace tener la confianza absoluta de que a pesar de mis desaciertos hice un gran trabajo, y esa ha sido una de mis mayores ganancias como Coach, poder decir en presente: confío en mí, y ¿si no logramos la confianza, de un lado y del otro, como puede haber sesión de Coaching?

 

Finalmente elegí esta sesión porque me gusta como pude enlazar la sensación de una situación trascendental del pasado con la sensación que puede surgir al lograr el objetivo actual. Esta sesión fue el inicio de un proceso gigante de transformación. Mi Coachee obtuvo claridad en su situación actual, se organizó y realizó una planificación de todo su año buscando un equilibrio en todas las áreas de su vida. Pasó a ser una persona más optimista, expresando por el mismo que ha dejado de quejarse tanto. Descubrió y se planteó nuevas posibilidades, abriéndose a generar ingresos de diversas fuentes, no solo la que él tenía en mente. Entró en acción y eso le dio más tranquilidad, que es el valor que hay detrás de su meta. Encontró y se alineó a sus estructuras de apoyo. Está en la consecución del pago de sus deudas. Retomó la capacidad de observarse a sí mismo, se reencontró consigo y se respeta más. Por cuenta propia diseñó en forma escrita la versión de sí mismo que quiere llegar a ser y está en la construcción de ese nuevo Yo. Aumentó su nivel de consciencia y dijo con énfasis y entusiasmo en su última sesión: “Siento que he avanzado y esto me ha encaminado, yo sé que este año va a ser diferente”

 

Cuando me tocó empezar las practicas uno de los retos más grandes para mí fue “hacer preguntas”. Soy una persona que fui entrenada por años a escuchar sin juicios y mantenerme en el momento presente, por lo cual esto no era un problema, pero hacer surgir las preguntas que pudiesen invitar al Coachee a encontrar respuestas realmente valederas para la consecución de su objetivo, es algo en lo que trabajé y tuve que ir desarrollando. Crecí en cada sesión con mi Coachee, siento que cada una fue mejor que la otra, que fui aprendiendo a escuchar sin dejar que la sesión se convirtiera en una conversación de amigos. Descubrí mi capacidad de hacer preguntas y tuve la habilidad de hacer sesiones que en tan solo 15 minutos se pudieron tocar claramente el tema, la situación real, la situación ideal, las opciones, el plan de acción y el compromiso del Coachee. Con la transformación de él fui también transformándome yo, no solo como Coach sino en mis procesos personales, e incluso en el enfoque para el logro de mis propias metas.

 

Cada día me apasiono más con mis coachees, con sus metas y su transformación. Es realmente fascinante presenciar ese proceso. Lo más significativo para mí ha sido poder ser testigo y compañía en la metamorfosis de un individuo, viéndolo pasar de la oscuridad a la luz. Eso es algo que no tiene precio y es el valor más grande de mi vida: poder “servir” a otro ser humano, y aportar para que este mundo mejore llenándolo de personas más brillantes.

 

Definitivamente esta certificación me ha impactado profundamente y me ha hecho retomar el camino de servicio que tanto me llena. Creo que es solo el comienzo, hay mucho que estudiar y desarrollar. Es vasto el conocimiento y practica que aún falta por adquirir. Me siento con el compromiso y la responsabilidad de desarrollarme y hacer del Coaching una profesión digna de ser apreciada y valorada como cualquier otra, porque es ciertamente una tendencia que algunos han tomado como moda, pero que cada día exigirá de más profesionalismo y altos estándares de excelencia.

 

Yo tomo el Coaching con sus Maestrías como un estilo de vida y estoy comprometida a aplicarlas para crear un mejor futuro, para desarrollar relaciones más armoniosas, familias más estables, individuos más felices, y la Venezuela que tanto queremos ¡Esta aventura apenas comienza para mí! Gracias al Carlotti Coaching Center por expandir mi brillo y por darme la oportunidad de ser parte de la brillante expansión que ya se esta gestando en el mundo.

 

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Hace una semana mi gran amiga, socia, compinche y hermana, Maria Laura, me etiquetó en una publicación en Instagram donde promovían en Caracas un conversatorio  con un cicloturista uruguayo. No conocía para nada la historia de este joven, pero como ella sabe que todo lo que tenga que ver con Uruguay me hace brincar de una pata, pues no dudó en avisarme.

 

Confieso que no investigué nada sobre el tema pero me llamó la atención que en la publicación este muchacho decía: ¡Lléguense todos los viajeros, soñadores, emprendedores, que amen este país. Están todos invitados! Así que yo me lo tomé personal, me puse mi camiseta celeste de la selección uruguaya de fútbol, mi gorra de Uruguay y manejé durante una hora aproximadamente desde mi ciudad hasta la capital, para participar en la conversa.

 

La Plaza Miranda de Los Dos Caminos tenía una alfombra de grama artificial donde ya varias personas estaban sentadas esperando. Habían también sillas atrás, unos pendones adelante, de las organizaciones que estaban promoviendo el evento, una bicicleta  apoyada a la pared, sonido y un toldo pequeño. Todo realmente muy sencillo. En el público había muchos jóvenes, personas con sus bicicletas, adultos, padres con sus niños. Una audiencia muy diversa pero que tenían en común el verse todos contentos.

 

Me senté en el piso en segunda fila y de pronto presentan a un joven cabello largo, barbudo, delgado, con piel visiblemente tostada por el sol, gorra, varios collares en su cuello tipo amuletos, bermudas, alpargatas y chaqueta tricolor venezolana. Por el tono de su voz pude concluir que no es oriundo de Montevideo sino de alguna otra provincia de la República Oriental. Parecía que todos ya lo conocían pues lo trataban con mucha familiaridad. Le iban haciendo preguntas sobre su viaje, que pude descubrir había comenzado el 14 de marzo de 2016 saliendo desde Uruguay pasando por Argentina, Chile, Bolivia, Perú, Brasil y Venezuela, con destino final Panamá.

 

Mi corazón conectó inmediatamente con su acento y esa forma pausada de hablar, que me hizo volar hacia atrás a algún banco de La Rambla sentada conversando con un amigo. Si cerraba los ojos me parecía que al escucharlo estaba en la Plaza Cagancha, pero rápidamente la pregunta de alguno de los asistentes me hacia volver a caer en cuenta que estaba era en la Plaza Miranda de Caracas, y no en el centro de Montevideo.

 

Fue realmente un momento especial, de esos instantes donde pareciera que todo es bueno, hermoso y nada puede turbar esa calma interior. Una comunión de energías y seres sintonizados en agradecimiento y apreciación. Todos querían conocer y saber mas, algunos solo le manifestaban su amor con palabras, invitaciones o dándole regalos.

 

Yo no quiero contarte su historia, no es esa mi intención, deberías conocerla por ti mismo, y es el quien mejor la cuenta. Si puedo decirte que Tabare Alonso me pareció un joven sencillo, amable, con una profunda paz y presencia. No se le sentía  ningún afán ni premura. Hablaba de su bicicleta como su mas grande compañera, y se podía notar en el un gigante desapego.

 

No me pareció que sea su largo viaje lo más valioso, sino la transformación que ha sufrido durante el trayecto. Dejó muy claro en su oratoria que no es el mismo chico que salió de su país con el deseo de alcanzar un sueño. Aquel que buscaba descubrir paisajes ahora busca conocer a las personas.

 

Quedé fascinada con su ser y su inspirador mensaje de sencillez y libertad. Pero mas encantada quedé aun con su perfecta percepción de lo mas grande que  Venezuela tiene como país, y somos nosotros, su gente. Frases como: Aquí aprendí a abrazar. Nunca había sido tratado con tanto amor, generosidad y hospitalidad. No hay gente como la de esta tierra. La Guardia Nacional me dio café y me apoyó. He sido cuidado, me han dado comida, atenciones y hasta esta chaqueta.

 

Pareciera que sus ojos pudiesen ver algo que muchos hemos perdido de vista, y esa nueva mirada venida desde fuera ha inundado de esperanzas a muchos que hoy lo siguen por las redes sociales, se llegan hasta sus encuentros, lo acompañan en bicicleta y le han aupado a que lleve esa visión a escuelas, medios masivos y comunidades.

 

De verdad que vale la pena seguir su travesía, esta repleta de lecciones simples pero muy valiosas. A mi me ratificó que no soy la única loca que piensa que todo sueño puede hacerse realidad, y que no hay un único camino para lograrlo. Me sirvió para validar mis propios anhelos, pensamientos y sentires. Me inspiró a continuar construyendo mi propia historia, y seguir confiando en mi premisa de que todos tenemos una que vale lo suficiente como para ser contada.

 

¡Gracias Tabare Alonso! Tuve que irme antes de que terminaras y me quedé con ganas de tomarme la foto, tu con la chaqueta tricolor y yo con mi camiseta celeste. A mitad de tu paso hacia Valencia, entre Caracas y Maracay, tenés una amiga en una ciudad pequeña llamada La Victoria, podés parar si querés, te hacemos una rica comida y te muestro mi bandera oriental firmada por los jugadores de nuestra Celeste. Me siento retribuida al saber que así como yo hablo hermoso de Uruguay, ahora hay un uruguayo que puede llevarle a muchos la verdad de lo que es mi magnifica Venezuela ¡Por favor no parés de rodar y contáselo a todos!

 

Ya cuando  caminaba de salida hacia mi auto, cabizbaja porque se hizo de noche y no podía quedarme mas, pensaba que ya no tendría foto para acompañar este escrito en mi blog, pero de repente una sonrisa se dibujo en mis labios al recordar tus palabras:  “Me gustaría inspirar a otros a que la vida es mas simple”. Entre risas me dije a mi misma: ¡Vamos Victoria que la vida es más sencilla, usa la creatividad y toma una foto! Aquí se las dejo, es mi recuerdo de aquel 19 de de enero de 2017 en que conocí al uruguayo que rodó para encontrar el paraíso.

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Si tuviera que definir en una sola frase lo que fue para mi el 2016, diría que fue un año de muchísimo “movimiento y control”.
Tuvimos un inicio con fuerza y determinación pudiendo ver materializada una de nuestras metas. Fácil, la razón que había detrás de ese logro llevaba un nombre claro: Sebastián David.
Se movió tanto hacia afuera, tanto accionar, organizar, hacer, dar. Viajes, encuentros, equipo, paseos, trabajo. Mucha preparación, reconocimientos, charlas, planes. La firme decisión de empezar a subir el puente mas importante de mi existencia y de pronto cuando tenía todo previsto y calculado, la vida viene y me lo arrebata todo. Me quedé parada en la punta viendo como se iba desmoronando y cayendo el paso claro por el que tenia pensado transitar.
Así que el movimiento dejó de ser externo para obligatoriamente tener que ser interno. No recuerdo jamás haber tenido una sensación tan clara de lo que es tenerlo todo y luego perderlo. Es algo difícil de explicar con palabras pero es profundo e inmanejable.
 
Admiro la paciencia de mi compañero de vida, su creatividad y perseverancia para encontrar maneras, y su infinito anhelo de hacerme feliz.
 
Tengo que confesar que por momentos creía que no encontraría salida. Es como si la pasión y el fuego de mi vida se hubiese extinguido, y aun con toda la inspiración y la grandeza que me rodea, no hallaba la forma de re-construir. 
 
Fue entonces cuando empezaron a venir las posibilidades y comenzaron a soplar vientos de libertad. Una nueva oportunidad para amar mas de cerca a mis padres, un nuevo sobrino, conocimiento estelar,  momentos de disfrute con mi ahijadita, un nuevo formato de eventos, invitación a un proyecto distinto, una voz que me invitaba a encontrar mi propia forma y manera de hacer las cosas, y el despegue de un viaje completamente inesperado hacia mi misma.
 
Pero aun con “el hacer” en stop, el movimiento interno era tan intenso que a veces no me alcanzaba el tiempo para llegar a comprender, hasta que un día una sabia mujer china me dijo unas palabras muy conocidas por mi, pero que en ese momento fueron como un inmenso re-descubrimiento, ella me dijo: Suelta el Control.
 
Aquello fue como si hubiesen detonado el gatillo de una bomba nuclear en serie, de ahí en adelante he visto irse derrumbando como naipes, una a una, estructuras internas que parecían ya no estar allí pero que por alguna extraña razón yo misma las había levantado nuevamente. Fue inevitable que esa marea arropara con olas algunas costas vecinas, que aunque parezcan haberse perdido cosas realmente importantes, me re-afirmaron, una vez mas, que el miedo a perder solo nos indica que es menos pesado, dejar ir…
 
Control. Algunos tienen tanto miedo a perderlo que parecen robots, y en tanta “perfección”, no llegan a darse cuenta los infinitos y deslumbrantes regalos que están dejando de darse y de dar a otros. Por lo general, esos instantes donde ya no podemos sostenerlo dejan un profundo silencio,  certeza y paz interior. 
 
Yo he aprendido en este año 2016 que no puedo controlarlo todo y que en realidad no me hace bien creer que puedo o debo hacerlo. Me he percatado que a veces entre tanta inspiración externa dejamos de mirar hacia adentro y admirar la fuente mas poderosa de grandeza  que hay en nuestras vidas, esa que se encuentra ahí mismo en nosotros y que es la única llama que puede encender la pasión para alcanzar los mas gigantes y hermosos sueños que hemos guardado allí por tanto tiempo. Esos sueños únicos que no se parecen a los de nadie mas, no son como otros dicen ni como algunos quisieran, pero son los que van a llevarnos a nuestra “imperfecta y descontrolada” realización personal.
 
¡Gracias 2016 por tanto Movimiento y Control! Ha sido un año maravilloso, me siento bendecida por seguir creciendo y evolucionando, porque definitivamente, a veces es necesario perderse para volverse a encontrar…

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Ya van a hacer casi 20 años desde la primera vez que, viviendo en USA, una señora muy amable me habló del Mercadeo en Redes. Recuerdo perfectamente que yo trabajaba como recepcionista en una mueblería y ella me invitó a tomar un café en mi hora de descanso. Nos sentamos en una linda cafetería y ella me echó un cuento del cual yo ya no me acuerdo nada (risas), ni siquiera puedo recordar el   nombre de ella, pero si tengo su cara y su presencia grabada como una fotografía en mi memoria.

Lo cierto es que ese fue mi primer contacto con este concepto. Un año más tarde estaba ya en Venezuela desarrollando por mi propia experiencia un negocio de este tipo. Fue una aventura muy interesante, de la cual, más allá de los logros, el dinero y los viajes, lo que más me quedó fue el haber conocido a personas que, con su ejemplo, me mostraron lo ilimitado que puede ser el potencial humano y cómo cualquier cosa es posible para aquel que “cree” y que trabaja con persistencia y constancia.

Hace unos meses cuando mi esposo llegó un día a casa, después de ir a una charla con mi papá, y me dijo: -voy a hacer un negocio de Mercadeo en Redes-, yo no podía creerlo. Es como cuando piensas que ya hay cosas que pasaron en tu vida y no volverán, pero ellas retornan a ti de alguna manera y te haces la pregunta ¿será que este ciclo no se cerró? Para mí esto más bien era algo que no tenía nada que ver conmigo, era un proyecto que estaría buenísimo para mi esposo porque ya yo lo había vivido, pero ¡estaba equivocada! (risas).

Un día decidí acompañarlo a un seminario y la verdad no me gustaba mucho todo el entusiasmo que había en el lugar, soy de las personas que me gustan más los ambientes calmos que aquellos donde todo el mundo grita como para subirse el ánimo. Pues resulta que el orador del evento tenía algo en común conmigo, su pasión por el futbol y su amor por Venezuela. Este joven estaba contando como, gracias al desarrollo personal que había obtenido en ese negocio, un día recibió una llamada donde se le invitaba a ser el coach motivacional de la selección Vinotinto Sub 17 pero no había asignado ningún tipo de recurso económico para ese cargo, es decir, si él quería participar tenía que trabajar gratis. Fue como un eco que resonó dentro de mi cuando él dijo: Y pude hacerlo, pude trabajar gratis por mi país, gracias a que este negocio me da el suficiente dinero como para hacer lo que amo hacer.

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¡Gracias Jeremias!

Desde ese día he acompañado a mi esposo en esta actividad económica y todo nuestro mundo se ha transformado, es como si hubiésemos empezado a vivir una nueva vida, y siempre estaré agradecida a él por haber tomado tan sabia decisión.

Puedo decirles que nuestro entorno está lleno de personas con altos estándares y valores. Formamos parte de una comunidad en la cual el foco no soy yo como individuo sino todas las personas que conforman el equipo. Vivimos con una visión inmensa de lo que viene, y con la paz interior de saber que todo lo que hacemos trae el bien al mayor número de áreas en la vida ¡Esto realmente me emociona! Saber que soy capaz de ver más allá, porque no muchos logran verlo, a veces estamos tan prisioneros de los miedos, de las ideas fijas de cómo tienen que ser las cosas y tan enfrascados en nuestra manera de hacer dinero y sobrevivir que nos hacemos ciegos a lo que es obvio, está pasando justo en frente de nuestras narices y no lo vemos, entonces vienen las circunstancias duras, nos arropa la realidad y estamos hasta deprimidos y robotizados, pero no nos hemos dado cuenta. Allá afuera las personas están tan tristes y ni siquiera se percatan de ello…

Nosotros somos muy afortunados ¡realmente lo somos!  El Mercadeo en Redes nos llevó a formar parte de  una tribu de excelencia. Dejamos de pensar en nuestros “problemitas” y nuestras necesidades, las cuales se han visto resueltas y satisfechas al enfocarnos en los problemas y anhelos de los demás; por tanto, no solo estamos pasando por la vida para tener una familia de papá, mamá e hijos, ni tampoco vivimos solo para tener una casa, un carro, un trabajo y vacaciones dos veces al año. Tenemos “propósito”, aportamos cada día, a todo nuestro alrededor, dejando de ser pobres de mente y de bolsillo y colaborando a que muchos otros también dejen de serlo ¡es una gran vida!

La felicidad y la prosperidad nace de ahí, esa sensación de plenitud que tanto buscamos, algunos en las profesiones, otros en la meditación, algunos en lo material y otros en lo espiritual. Actualmente en Venezuela muchos lo buscan, lo anhelan, lo ameritan en lo económico, porque todo está tan duro, no importa cuál sea la condición social, yo lo veo todos los días, personas que están desesperanzadas y siguen intentando subsistir, buscar el pan para sus casas o mantener la posición que tanto les costó construir, y se quedan dando vueltas en un mismo eje sobre si mismos sin poder encontrar la salida, y se olvidan de ver alrededor y hacerse la gran pregunta; ¿Qué puedo hacer distinto? ¿Qué puedo dar yo?

Para mi esa es la única manera, crear equipos, hacer cosas que traigan beneficio para muchos y para todo, es un salto de conciencia, y todo viene agigantado de vuelta hacia ti cuando tienes el coraje de hacer esto. La abundancia fluye, no solo en dinero, sino en amor, en compañía, en dicha, en ética, en grandeza. Es simplemente una Economía Consciente  y Colaborativa, donde el mundo cambia, somos parte de esa transformación y logramos trascender.

Algunos ya estamos listos para esto ¿lo estás tú?

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VIDA

Este último año ha sido tan intensamente activo y versátil que había dejado la escritura un poco de lado. Pero nada en verdad está mejor o peor, definitivamente todos son momentos y cada uno es un mecanismo que te lleva al siguiente, y ese al próximo, y entre engranaje y engranaje se va gestando nuestra existencia tan llena de matices, colores y maravillas.

He aprendido mucho, pero más ha sido lo que me ha tocado desaprender. Es un camino de regreso a lo más básico y simple. Pareció un año muy turbulento, no por problemas sino más bien por acciones y logros. Ahora es un nuevo tiempo donde el aprendizaje no ha parado, al contrario, estoy desmenuzando la historia, el conocimiento, la línea temporal, dándole valor a lo científico, a la propia tecnología que te lleva a cruzar el puente hacia aquello que innatamente, yo no he buscado, me ha encontrado.

Estoy tomando la ruta de la súper-actividad sin tensión, la disciplina, el cronograma tan bien organizado que te entusiasma y permite que te dé chance para hacerlo todo. La vida puede ser tan efectiva cuando la simplificamos, cuando borramos los datos falsos que nuestra mente tiene grabados limitando nuestras percepciones y hasta nuestras propias habilidades.

Aumentaron los proyectos y los retos. La creatividad esta al mil por cierto y el espacio se diluye, como también el tiempo ¡lo creamos! Somos capaces de crear tiempo, estamos produciendo futuro a cada instante, es tanta la invención que no llega a haber presente, cada segundo es algo nuevo, es decir, todo es futuro, y ya no hay que enfocarse más en aquello de “mantenerse en el momento presente”, porque eso es simplemente quedarse allí y la supervivencia no es estática, la vida es movimiento.

¡Esta nueva experiencia es realmente fascinante!

Quiero agradecer a todos aquellos que me leen y me siguen por esta ventana. Mi amiga Ana me inspiró a volver más frecuentemente a comunicarme por aquí, a solo compartir mi experiencia sin tapujos, porque ella y yo nos conocimos gracias a este blog, nos re-encontramos de nuevo, muy seguramente, aunque no nos habíamos visto estas caras jamás, y eso es lindo, es hermoso poder encontrarnos de vuelta, retornar.

Así que aquí estoy, quiero que tú me conozcas y deseo conocerte. Yo voy a contarte mis anécdotas, pero me encantaría también aprender de las tuyas. El mundo ahora se mantiene todo conectado, ya no quiero solo escribir, quiero leer, hablar y escuchar, quiero compartir y que nos inter-conectemos ¡podría llegar a ser muy divertido! ¿te atreves?

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Se acerca un fin de ciclo para mi, así como también pronto se termina un año de calendario y con el se van muchas situaciones inesperadas, por decirlo de alguna manera, para no encerrarlas en una palabra que convierta esas experiencias en un juicio valorativo.

Comenzamos mi esposo y yo pidiendo un préstamo para comprar un auto, ya que el es vendedor y llevaba dos años trabajando en transporte público, esto con la intención de aumentar nuestros ingresos porque el tiempo le rendiría mas y los gastos serían menos. Estuvimos cuatro meses esperando por un auto nuevo pero nunca llegó y salimos a buscar uno usado que estuviese en buenas condiciones, recorrimos cinco ciudades hasta encontrar uno.

Iniciamos entonces la venta de nuestro apartamento con el propósito de cancelar esa deuda y convertir el resto del dinero en moneda extranjera, con la mirada puesta en la posibilidad de algún día emigrar. Este tramite se tomó ocho meses entre visitas al banco, a diversas oficinas del gobierno, en mi ciudad, y en la capital.

Seguidamente el gobierno lanzó una devaluación que trajo como consecuencia que la empresa donde mi esposo trabaja tuviese que parar sus ventas por tres meses, por lo tanto, nuestros ingresos se redujeron un 90% y las deudas se incrementaron, mientras yo comenzaba un emprendimiento en la situación económica más crítica de la historia de nuestro país.

Pasamos por la experiencia de estar embarazados y perder el bebé, vernos solo diez días por mes porque el estaba siempre de viaje buscando nuevos trabajos y ventas en la calle. Yo me engordaba cada día más al no poder comprar los alimentos para la dieta, que mi complicado metabolismo requiere para mantenerme delgada.  Y al regreso de nuestras maravillosas y planificadas vacaciones nos encontramos con la noticia de que el auto estaba dañado y había que hacerle el motor.

Cuando ya íbamos a hacer la firma por la venta del apartamento para por fin salir de todas las deudas que se fueron aumentando por aquellas circunstancias, nos informan de una ley que no nos permite vender el inmueble hasta el año 2017, así es que tenemos que devolver la inicial que habíamos recibido, más una penalidad.

Decidimos entonces vender el auto y así adelantar los trámites de nuestra salida del país. El proceso para los papeles de la venta tardó tres meses y cuando ya llegó el documento, resulta que aunque pasaba todas las inspecciones que pide la ley, el título de propiedad con el que nos vendieron el vehículo era falso, fuimos vulgarmente estafados, y nuestro auto fue detenido por las autoridades pertinentes.

Parece una telenovela ¿verdad? Como diría mi querida amiga Meme: “La Vida Misma…”

Hoy estamos en el mismo lugar en que empezó el ciclo, sin auto, mi esposo de nuevo sale a vender en bus, yo sigo maniobrando económicamente con mi emprendimiento, aún tenemos nuestro apartamento (actualmente alquilado), seguimos con deudas, incrementadas en el mismo porcentaje que la inflación de Venezuela; sin embargo, mi compañero y yo nos hemos transformado en una roca gigante, amalgamada, inquebrantable, como esa donde se sientan los turistas a observar la magnificencia del salto más alto del mundo, el Salto Angel en Canaima. Así estamos los dos, unificados, sólidos y en paz, viendo la vida fluir y moverse con tanta rapidez y sorpresa como cae el agua de esa imponente cascada, siendo salpicados por sus gotas, unas frescas y otras fuertes, tal como nos salpica y esculpe la existencia.

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Les cuento todo esto y me conmuevo, porque no puedo negarles que internamente ha sido un proceso de infinito crecimiento, han sido muchas lágrimas, rabietas e ilimitados momentos de reflexión y meditación, pero igual yo sigo creyendo en una vida más simple, más natural, más abundante en presencia que en posesiones, sé que cada cosa es perfecta y sucede porque es lo mejor, y vivirlo todo con entrega nos va llevando involuntariamente a una profunda evolución y a ese lugar interno que es lo único que en realidad importa.

Ahora, para cerrar con broche de oro este período, hace unos días estaba adentro de un centro comercial sentada en una pizzería tomándome un café y un muchacho de máximo unos 20 años entró al local, se acercó a mi mesa y me quitó el celular de la mano diciéndome: -quédese tranquila- y con esa misma calma salió caminando. En microsegundos, cuando el iba llegando a la puerta del lugar yo me levanté sin ningún pensamiento en mi mente y empecé a perseguirlo, el arrancó a correr y yo iba detrás de el gritando como una loca: -ladrón, devuélveme mi teléfono, choro, agárrenlo- Era seguro que jamás lo iba a alcanzar, pero nada de eso pasaba por mi mente, en ese momento la sensación era como de estar viviendo en cámara lenta…

En serio que si imaginan esta escena en sus cerebros se reirían mucho. Yo me veía muy cómica corriendo con mis botas vaqueras y mi cartera colgada en el hombro, pero en medio del humor les digo que aquel evento fue para mí como un “llamado a despertar”. Yo me di cuenta de que en ningún momento sentí miedo, aún allí sumergida en mis redes sociales por el celular con mi café en la otra mano, yo estaba totalmente alerta y no hubo en mi la más mínima duda ni titubeo, me paré y fui por lo mío, e inmediatamente todo mi universo se movió para apoyarme, porque empezaron a salir más y más personas de todos los locales, a correr y gritar detrás de aquel muchacho hasta que lo alcanzaron.

Voy a tomar unas palabras prestadas para decir que me llena mucho saber que a pesar de todo lo que ha sucedido, lo más trascendental y más grande de mi ser, sigue INTACTO. No importa el por qué de las cosas, ni cuan fuerte parezcan, estoy INTACTA, todo lo demás es insignificante, todo lo vivido no es más que un montón de historias que elijo contarme y que definitivamente puedo cambiar el relato o al menos el final de la crónica cuantas veces lo desee; solo tengo que seguir allí, en ese espacio alerta de “No Miedo”.

Hoy quise compartir esta narración con ustedes con la intención de decir adiós y dar por cerrada esta etapa. Gracias doy por todo, sigo sintiéndome bendecida puesto que ¡no hay nada perdido!.

Abro mis brazos y todo mi ser para recibir el nuevo ciclo que inicia con el corazón más abierto, la mente más humilde, el cuerpo más despierto y el alma más presente. Sin plan alguno, solo respirando, confiando, soltando, y ya veremos que pasa…¡El Show debe continuar!

Gracias a todos ustedes, mis fieles acompañantes, se les quiere…

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