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Archive for the ‘futbol’ Category

He estado perdida mis queridos porque estoy muy enfocada en acciones concretas para cambios profundos y sostenidos.

Me tomo el tiempo hoy porque desde que me levanté tenía esta frase en la cabeza dando vueltas. Vivir esta época en Venezuela me ha enseñado muchísimas cosas. Gracias a haber desarrollado mi habilidad de observadora y testigo presente de las circunstancias, he podido sacar conclusiones bien interesantes acerca del comportamiento humano en tiempos de crisis.

Para nadie es un secreto lo que se vive en mi país y muchos de ustedes han seguido mis entradas en este blog una a una. Las razones por las que estamos atravesando esta realidad parecieran ser infinitas, aunque algunos solo la atribuyen a un sector, o hasta un único personaje. Lo que yo me he dado cuenta es que la causa está intrínsecamente relacionada con la capacidad de cada persona a estar atento a los cambios y dispuesto a llevarlos a cabo.

Si nada de lo que estaba realizando hasta el día de hoy me trae los resultados que antes tenía o que nunca obtuve, definitivamente hay que hacer algo distinto. Estuvimos demasiados años acostumbrados a que todo se daba en esta tierra de abundancia, pero el mundo va transformándose y nosotros formamos parte de un todo que inevitablemente muta. Nos incomoda un poco tener que cambiar porque era ya conocido y seguro lo que hacíamos. Nos toca hacer reajustes en nuestras rutinas, nuestras formas de comprar insumos, e incluso en como ganarnos el pan de cada día.

Entonces veo tres tipos de venezolanos. Los que entre tanto caos se asfixiaron en el problema de la rutina y están tan angustiados que no logran ver, oír ni hacer ninguna renovación en su vida, y por lo tanto, cada día cavan un hoyo más y más profundo y sin salida. Están otros que están haciendo muchísimo, trabajan día a día, aportan, luchan, pero al final de la jornada están agotados porque a pesar de tanto esfuerzo no logran ver los resultados, y cada mañana tienen que buscar la fortaleza, viviendo en un ciclo sin fin que termina todas las noches con una inmensa desesperanza. Hay otro grupo de individuos alertas, entendiendo que no solo hay que trabajar sino hay que hacer cosas distintas, que hay que estar dispuestos a tomar algunas acciones aunque no nos gusten, buscar alternativas nuevas, dejarse llevar y transformarse al ritmo de la universalidad. Estos últimos se acuestan y se levantan entusiasmados a pesar de las interminables malas noticias.

Veo pues que queremos tenerlo todo tal como era antes pero eso es imposible. Lo único constante es el cambio. Debemos agradecer a esta supuesta y falsa “crisis” por darnos la oportunidad de crecer y desarrollar nuevas habilidades, descubrir nuevos talentos y medir nuestra grandeza. No es peleando contra lo que sucede que vamos a lograr la reforma, es con la inteligencia y apertura de sufrir la metamorfosis necesaria en todos los ámbitos de nuestra vida. Si hay que desarrollar un nuevo trabajo, hacerlo. Si hay que salir a la calle en vez de estar en una oficina, hacerlo. Si hay que dejar a nuestros hijos solos más tiempo, hacerlo. Si hay que abandonar algunos hábitos y costumbres,  hacerlo. Si hay que vencer el status, los miedos y la comodidad, hacerlo.

Estoy absolutamente segura de que aquellos que estén dispuestos a hacer cosas diferentes, disfrutarán los mayores beneficios que traiga el fin del “caos venezolano”. Trabajemos inteligentemente en tiempos de crisis y disfrutaremos de la abundancia, pues así como “la conciencia” te da, luego de que tu le has entregado todo a ella, así mismo es la vida, así mismo es el amor, así mismo es la prosperidad, así mismo es la economía. Nada esta separado.

“La crisis hace campeones” señores, y doy gracias por ser partícipe y testigo de todos esos campeones que se están forjando en Venezuela, líderes de trascendencia, personas que ya están saliendo del país a dar ejemplo, mostrando otra cara de la moneda ¡Tu eliges que tipo de venezolano ser!

Gracias por leerme…

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Continúan las devaluaciones en nuestro país, cientos de protestas y manifestaciones, los estudiantes en la calle, mucha represión, la violencia se incrementa así como la escasez, y las aerolíneas comienzan a irse de Venezuela. Para el mes de abril el pasaje que habíamos comprado en 4.600 estaba costando 18.000 bolívares, y empezamos a plantearnos nuevamente la posibilidad de hacer el viaje con lo poco que pudiésemos reunir entre todos, aprovechando el ticket que pagamos a un precio que se vislumbraba jamás volvería a existir.

Había entonces que pedir al gobierno la aprobación del uso de dólares en el extranjero. Cada uno armar su carpeta, llevarla al banco y llenarse de paciencia haciendo filas de cinco horas para ser atendido. Intentamos volver a reservar entradas pero ya no habían para los juegos que nosotros deseábamos ir. Empecé a navegar por internet buscando precios de los autobuses y hospedajes adentro de Brasil. Armé el posible itinerario-presupuesto y les informé a los tripulantes que económicamente nos tocaba viajar de mochileros, decidiendo con el paso de los días a donde ir y qué hacer.

Llegó Mayo, cada uno corriendo para dejar todo listo en sus trabajos, hacer otra fila de cinco horas en el banco para retirar los 500 dólares en efectivo que nos permite comprar el gobierno, y hacer las maletas bien pequeñas, porque la aventura que estaba por comenzar no tenía nada exactamente pre-establecido, y no sabíamos a donde nos tocaría pasar las noches y los días en nuestra emocionante travesía.

Partimos entonces, lamentablemente sin uno de los integrantes del equipo, quien no obtuvo ninguna aprobación de dólares. Allí estábamos los cuatro en el aeropuerto de Maiquetía a punto de hacer realidad ese sueño mundialista. Íbamos con un mapa dibujado a medias de lo que sería el trayecto, borrador en mano para ir haciendo los cambios, con pocas expectativas pero con el equipaje repleto de ganas de ser sorprendidos por la magia de lo inesperado, listos para lanzarnos al fascinante y excitante vacío que es no saber nada de lo que nos espera…¡Que alegría!

TRIPULANTES

TRIPULANTES, Aeropuerto de Maiquetía

La primera parada fue en Buenos Aires, llegamos de madrugada y nos fuimos en taxi a casa de nuestra maravillosa anfitriona que con mucho amor nos recibió ofreciéndonos todo lo que tenía en su apartamento. Nos acomodamos, dos en un sofá y dos en una cama individual, descansamos unas horas y después de una agradable ducha salimos a la caminata mas larga de nuestra vida por toda la ciudad.

El primer autobús que tomamos lo hicimos hacia el lado contrario, pero a tiempo re-ubicamos nuestro sentido y en unos minutos ya estábamos en el centro caminando por la concurrida peatonal Florida, tomándonos fotos en el Obelisco de la ancha avenida 9 de Julio, y saludando a los muñecos tamaño real de los famosos Maradona, Messi y el más popular en la actualidad, el del Papa Francisco, que es quien ahora da la bienvenida en el colorido y típico “Caminito” del barrio La Boca.

Era momento ya de entrar a la cancha a hacer el reconocimiento previo y lo hicimos en el estadio del Boca Juniors “La Bombonera” recorriendo sus pasajes, su historia, sus copas y reconocimientos, sus jugadores, las gradas, el brinco ensordecedor de los hinchas sobre los vestidores de los visitantes, el salto sobre las rejas cuando se hace el gol, y su precioso pasto verde.

Aquel día terminó con paseo en San Telmo, el lujoso Puerto Madero iluminado de noche, la Casa Rosada, y la cena en el célebre Café Tortonis en la calle Corrientes acompañados por Gardel y Alfonsina; para luego dormir apretujados unos a otros y tener fuerzas para ir de mañana al Hipódromo, al Cementerio de Recoleta con la tumba de Evita, y culminar con la relajante caminata por los bosques de Palermo y el maravilloso encuentro con mi amigo Marcos en La Rosaleda.

Por supuesto que antes de tomar el barco para Uruguay no podía faltar el rico choripán como una de las comidas de aquella parada porteña. Dijimos adiós al país albiceleste y llegamos por Colonia del Sacramento al celeste Uruguay que me cobijó por años. Sur Hostel tenía disponibilidad de habitaciones y fue nuestra casa dando inicio así al mas tranquilo y rítmico primer tiempo del partido. Mi ser como pez que vuelve a sus aguas empezó a nadar más aclimatado, fluido y asentado que de costumbre…

Colonia del Sacramento, Patrimonio de la Humanidad

COLONIA DEL SACRAMENTO, Patrimonio de la Humanidad

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Anunciaron en el 2010 que la siguiente Copa del Mundo sería en Brasil y empezó el sueño de estar presente en el emocionante evento que se realiza cada cuatro años.

Ocho meses de ahorros para comprar el pasaje mas económico encontrado cuyo destino era Buenos Aires. Siendo Octubre 2013 al menos ya teníamos boleto a uno de los países más futboleros del continente con dos triunfos en su haber en este tipo de campeonatos. Uno de los tripulantes para este viaje es fanático del Boca Juniors, así que empezaríamos el recorrido con visita al famoso estadio “La Bombonera”, donde debutó en la selección argentina la gran y polémica estrella Diego Armando Maradona.

Con pasajes en mano comenzó la agonía por encontrar las entradas a los partidos. La inauguración por lo histórico del asunto, además de ver jugar a los pentacampeones en su casa y que mi esposo gritara los goles de su equipo. Un juego de mi amada selección celeste, que era la primera y más importante razón de semejante viaje. Y un partido de la albiceleste porque en el grupo iban dos hinchas, y además, ver jugar a Lionel Messi en vivo sería para todos un gustazo de lujo. Esa era nuestra meta.

Para el juego inaugural nunca encontramos entradas. Reservamos por internet en la primera fase de ventas los tickets para nuestras otras dos opciones, veríamos el partidazo Uruguay-Inglaterra, y el menos importante, Argentina-Bosnia. No contábamos con el limitante control de cambio venezolano, no todos teníamos tarjetas de crédito y el cupo permitido para compras por internet no nos alcanzaba. Usamos la tarjeta de crédito de USA de mi padre, pero entonces el titular tenía que asistir a los juegos porque todas las entradas salen a su nombre. Nos arriesgamos y mantuvimos la reserva que sería confirmada por la FIFA el último día de Enero del 2014.

Inició la lucha por que algún banco se apiadara por dar a todos los tripulantes de nuestra aventura una tarjeta de crédito que debía ser emitida  a mas tardar en Noviembre, porque en Venezuela no se puede comprar dólares en casas de cambio, el gobierno pone la cifra de cuántos dólares puede usar cada ciudadano para cada viaje según destino y tiempo, y es a través de una tarjeta de crédito la mayor cantidad de dinero autorizado. Para que el cupo sea aprobado el cartón de plástico debe tener como mínimo seis meses de emisión. Dos pasajeros ya teníamos tarjeta, otro tenía pero estaba bloqueada para uso de moneda extranjera y tendría que comprar dólares en el mercado negro. Uno respiró hondo cuando le llegó la tarjeta el día antes del límite para poder ser usada, y el último, no lo logró.

Sin embargo, este grupo de cinco amigos fanáticos de este deporte, seguíamos con los planes y con el sueño vivo de asistir a un Mundial que nos quedaba relativamente cerca. La idea era cruzar en barco desde Buenos Aires hasta Montevideo, así yo aprovechaba de visitar amigos en mi Uruguay querido y conocíamos el mítico estadio Centenario donde se llevó a cabo la primera Copa del Mundo organizada por la FIFA que se ganara el anfitrión. Estaríamos pisando la tierra del país que en 1950 le quitó el triunfo a los más grandes de la historia del fútbol en su propia casa en aquel legendario “Maracanazo” donde La Celeste venció a La Canarinha 2 por 1.

Para llegar y recorrer Brasil usaríamos transporte terrestre parando en todas aquellas ciudades del sur donde se disputarían encuentros, hasta llegar a la fascinante y carnavalesca ciudad de Río de Janeiro. El regreso sería haciendo el mismo recorrido por estos tres países de historial futbolístico. Hasta ese momento parecía una excelente y posible aventura.

En Enero el gobierno de Venezuela anuncia una exabrupta devaluación que tiñe nuestras ilusiones, necesitábamos ahora el doble del dinero estipulado para poder llevar a cabo nuestro viaje soñado. El cupo en dólares aprobado para viajar y para hacer compras por internet baja  y comienza la crisis económica mas grande que yo en mi corta edad haya vivido. Con mucha tristeza renunciamos a las entradas para los partidos que teníamos reservadas y que nos serían confirmadas y enviadas en tan solo 10 días…

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