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Posts Tagged ‘Celeste’

Estábamos ya por finalizar este juego en la fase a la que nadie quiere llegar: el regreso. El viaje fue un partido largo, emocionante y apasionado. Lo vivimos al máximo y entregamos todo como los mejores atletas del mundo. Cinco días nos llevó el retorno y cada uno fue como un glorioso tiro penal cobrado y anotado.

El primero fue la visita a Simone en Florianópolis después de seis años sin vernos. Esta vez el autobús lo tomamos de día y pudimos disfrutar del hermoso paisaje desde Río hacia el sur, con sus vías completamente verdes. Realmente Brasil nos recibió amablemente, todo se dio de manera perfecta, su capacidad para atender al turista, sus maravillosos medios de transporte dentro y entre las ciudades, estos últimos con wi-fi, nos permitieron tener una estadía estupenda.

Mi querida amiga nos buscó al terminal y después de un ameno desayuno ella se fue a trabajar. Nosotros nos aprontamos para salir a conocer un poco, pero a la una de la tarde ya estábamos de nuevo con Simone viendo el partido Brasil-México en un bar al borde del rio, donde reímos a carcajadas y tomamos muchas cervezas.

Con Simone en Florianópolis

Florianópolis

Este fue uno de mis días favoritos en este país. Ver el juego con mi amiga rodeada solo de brasileros gritando y bebiendo. Compartir con ella que es una persona tan fresca y alegre. Pasear de noche por la playa y los lugares que mas le gustan de su ciudad. Y desayunar juntas a la mañana siguiente recordando tantas cosas, contándonos de nuestras nuevas vidas y agradeciendo la infinidad de posibilidades que están dadas para cada una.

Corrimos, literalmente, para tomar el bus que casi nos deja, y salimos de Brasil pero volvería una y mil veces a la linda Floripa, porque sé con certeza que siempre encontraré un hogar cálido con sus puertas totalmente abiertas para mi.

El segundo y mejor penal de la tanda, fue disfrutar en Montevideo la victoria de La Celeste ante Inglaterra con aquellos dos goles de Suárez en el histórico día de Artigas. Llegamos a media mañana y nos quedamos en casa viendo el partido, en aquella misma televisión que en el año 2010 sufríamos Meme y yo observando a Fucile tirado en el campo sin moverse, en el mismo sillón donde nos mordíamos los dedos en el juego contra Ghana, y en el mismo salón donde hinchamos y celebramos el 4to lugar de Uruguay en el Copa de Sudáfrica.

Allí estábamos con la bandera, las camisetas celeste y también las bufandas ¡Toda la cábala armada! Lo más divertido era escuchar los comentarios de Lilita dándole mensajes moralistas a los jugadores uruguayos: ¡No, eso no lo podés hacer! – decía; pero ella, a sus 74 años, era la primera que deseaba bajar a La Rambla al terminar el partido, y así lo hicimos. Gritos, fuegos artificiales, bocinazos y el repetido canto: “volveremos a ser campeones como la 1ra vez…” Los charrúas estaban de fiesta disfrutando el respiro que le dio aquella victoria, y nosotros, estos cuatro aventureros, fuimos parte de ella. La celebración la terminamos con cerveza, mozzarella y faina en el Bar Valerio de la esquina.

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Bar Valerio en Pocitos, Montevideo

Al día siguiente marcamos el tercer penal con un súper completo y último día en la tierra oriental. Desayunamos con Nico en su hermoso y nuevo apartamento con estufa a leña y terraza. El placer de ver tan feliz con su vida a un amigo tan cercano, escuchar sus historias y sentirlo tan distinto, re-encontrarse en ese abrazo que nunca cambia mas allá de cualquier circunstancia.

Conocer el mítico Estadio Centenario, pasear por el parque Batlle, respirar ese aire divino y caminar por la 18 de julio hasta sentarnos en un bar a comernos el último pedazo de buena carne. Entrar a la tienda del Hincha y comprarme aquella mochila de la selección que tanto quería. Y cerrar con broche de oro en casa de mi querido Diego, quien me recibió otra vez con su guitarra, su canto y esa amistad que nos da para charlar por horas, de tantas cosas. Me fui de allí con ganas de seguir cantando con Natalia y Kari, dejando siempre un espacito para retornar otra vez porque me quedo con gusto a poco, y hay que volver, hay que volver eternamente a donde uno se siente tan bien… Así dijimos adiós a Uruguay, yo con lágrimas en los ojos y con mi corazón hinchado de tanto agradecimiento.

Guitarrada en casa de Diego

Guitarrada en casa de Diego

Ya casi ganábamos el juego y estábamos relajados de vuelta en Buenos Aires, con el problema resuelto de las tarjetas de crédito haciendo compras para terminar el cupo en dólares. Paseando por el Centro, hospedados en un cómodo Hotel en la calle Suipacha.

Ese día anotamos el cuarto penal viendo en el propio suelo argentino el único balón que entró al arco en los últimos minutos entre Argentina e Irán. No podíamos terminar este viaje sin vivir aquella experiencia. Los porteños estuvieron con el ceño fruncido todo el partido hasta que su Dios de la cancha, Messi, les hizo el milagro y comenzó la algarabía. Finalmente pudimos celebrar, en sus propias tierras, al menos un gol de la selección de cada país que visitamos.

Aquella noche terminó con buen cine y el último penal lo cobramos 24 horas después, justo antes de partir a tomar el avión, despidiéndonos en el Tango Porteño con una fabulosa cena-show y nuestras franelas de la Fifa World Cup Brasil 2014.

El equipo de campeones

El equipo de campeones

Así que triunfamos con ventaja en el marcador en este tour mundialista lleno de anécdotas y experiencias inimaginables, al igual que un encuentro de fútbol, pasando por diferentes ritmos y viviendo tantas emociones distintas. Con tiempos de juego lento, momentos de tensión frente al arco y la euforia cuando se anota un gol. Logramos el sueño sin importar cuántos obstáculos y como un equipo de campeones volvimos a Venezuela alzando la Copa de la confianza.

Nuestro país no es el mejor del mundo, es quizás en la actualidad el ultimo en la lista, sin embargo, hay un algo arraigado en nuestra idiosincrasia, que más allá de esta gran crisis que vivimos, nos sigue identificando como venezolanos: esa creatividad, un tanto informal pero alegre, que ponemos siempre para encontrar las maneras de alcanzar todo lo que queremos.

¡Vamos Vinotinto que si se puede, nos vemos en el Mundial Rusia 2018!

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Después de aquel 2do tiempo tan intenso del partido, iniciamos la prórroga en Río de Janeiro. ¿Dónde encontrar hospedaje? Nos fuimos hasta Copacabana pero no había disponibilidad en hoteles ni posadas ni hostales, pero algo teníamos que conseguir porque aquello era realmente hermoso. Íbamos cada uno rodando su equipaje y empezaron a acercársenos personas ofreciéndonos apartamentos. Eso sonaba un poco arriesgado, pero si no se arriesga en el campo no se gana, así que le dimos la oportunidad a un caballero que inspiraba mas confianza y quien resultó ser “Edson”, nuestro ángel de la guarda.

No se podía pagar con tarjeta de crédito así que pagamos, prácticamente con todo lo que nos quedaba en efectivo mas un poco que se pudo sacar de un cajero, el hospedaje de tres noches en un apartamento a dos cuadras del mejor Fifa Fan Fest de la Copa, porque quedaba en la playa. Era pequeño y el baño no muy cómodo ni agradable, la cama de las chicas bastante dura y pagamos por cada noche el doble de lo que habíamos pagado en Sao Paulo, pero la ubicación y la escasez de disponibilidad en la zona lo valía.

Fifa Fan Fest Rio de Janeiro

Fifa Fan Fest Rio de Janeiro

Era el día del primer juego de Uruguay en la Copa (ese del que nos quedaron los tickets) y había que ponerse la camiseta celeste. Río fue lo mejor. Su cielo, su clima, su alegría y frescor, la calidez de su paisaje, ese mar azul inmenso, los morros, y el corcovado a lo lejos en las alturas iluminado en las noches con las banderas de los países participantes en el Mundial. Ahora si sentía que al fin habíamos conocido Brasil.

Ni hablar de la experiencia de ver ganar a Colombia su primer partido, sentados en la arena, con el traje de baño puesto y sin zapatos. Los hermanos colombianos fueron los que mas vimos en este viaje, seguido de los argentinos.

Pero participar en la barra celeste repleta de uruguayos antes de que iniciara el juego traspasó todos los límites de la diversión vivida. Sostener la gigante bandera oriental por una de sus esquinas y conocer a otro venezolano que como yo, llevaba la camiseta yorugua. Brincar, gritar, cantar: “soy celeste…soy celeste…” Mi esposo lo único que hacía era tomarme fotos. Sufrir el partido con tantos compañeros y ver a algunos llorar la inesperada derrota ante la sorpresiva Costa Rica. El despecho lo pasamos ahí con los preciosos shows de samba, sus bailarines en trajes carnavalescos y la exquisita música brasileña.

Barra Celeste en el Fifa Fan Fest de Rio de Janeiro

Barra Celeste

Los dos días siguientes fueron días de paseo por el Centro, subida a los Morros en Pan de Azúcar y por supuesto también hasta el Corcovado. La maravillosa vista de toda la ciudad desde arriba, los paisajes naturales. El buen servicio de los buses. El exquisito y económico plato de Churrasco para tres en aquel lugar que nos recomendó Edson, y que alcanzaba para que los cuatro comiéramos suficiente y abundante. Las fotos con los amigos de los distintos países que íbamos encontrando. Sentarnos libremente a conversar de noche entre tanta gente en la playa, y ver el gol de Messi tomando caipiriña. Conocer el mítico Estadio Maracaná…

Estadio Maracaná

Estadio Maracaná

Todo lo disfrutamos inmensamente como los mejores días de descanso, y eso nos permitió olvidarnos de que empezamos a tener problemas para pasar las tarjetas de crédito a pesar de tener dinero, como suele sucederle a algunos venezolanos por los infortunios del control de cambio del gobierno.

El alargue terminó con empate de vuelta. Por un lado aflojamos al no poder celebrar una victoria celeste estando en la sede de la Copa del Mundo, pero por el otro lado, ganamos y arremetimos con todo, al fluir con lo que se nos iba presentando, entregarnos a aquello que no puede ser controlado, disfrutar de cada experiencia y agradecer la oportunidad de crecer y estar juntos.

Nos fuimos a penales pero como un gran equipo dispuestos a terminar esta prueba, que es vivir con todas sus circunstancias, tirando al arco con el corazón y el alma para regresar a nuestro país con muchas más fuerzas para seguir adelante.

Cristo del Corcovado

Cristo del Corcovado

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Eran las seis de la mañana cuando llegamos a Sao Paulo. Ya se sentía en el ambiente la emoción y la energía de la Copa del Mundo. Franelas (remeras) amarillas, acentos de todas partes, distintos idiomas. Rápidamente fuimos a buscar pasaje para Fortaleza, porque en dos días teníamos que estar allá en el juego, pero ninguna compañía tenía disponibilidad para llegar a tiempo.

Desayunamos, buscamos oficina turística que nos diera información y mapas, como hacíamos en cada ciudad al llegar, y entramos a un cyber a buscar pasajes de avión por internet. Parecían un poco costosos pero podríamos reducir gastos regresando en autobús, el asunto era buscar una agencia de viajes para comprarlos, porque como ya les conté, los venezolanos no tenemos mucha capacidad de cupo en dólares para comprar por la web.

Desesperados ya por tomar una ducha nos fuimos a un hotel por recomendación de los chicos del turismo, afortunadamente tenían disponibilidad y nos dejaron tomar las habitaciones de una vez. Después de tres noches finalmente íbamos a dormir de nuevo en una cama. Nos bañamos, cada uno se colocó la camiseta de su equipo de fútbol y emocionados nos fuimos al estadio donde se llevaría a cabo la gran inauguración del Mundial Brasil 2014.

Estación de Metro

Estación de Metro

¡Qué ciudad tan gigante! Aquello era increíble, el metro tenía como unas 64 estaciones en 5 líneas diferentes. A veces subíamos tres escaleras para tomar el vagón sobre la ciudad y luego teníamos que volver a bajar para tomar uno subterráneo. Mientras más se acercaba la hora del juego mas personas con camiseta amarilla había en la calle, se aglomeraban en todas partes. Nos encontramos con venezolanos, pero también habían colombianos, uruguayos, mexicanos, croatas, chilenos, bosnios. Era una conglomeración de ciudadanías.

Estadio Arena Corinthians

Estadio Arena Corinthians

Llegamos a la última estación. La alegría y euforia en el ambiente era contagiosa. Gritos, consignas, vuvuzelas, pitos, cervezas. Todos compartiendo y caminando hacia la entrada del estadio. Trasvestis, estatuas vivientes, disfraces, banderas, personalidades, medios de comunicación. ¡Una verdadera fiesta!

Inauguración del Mundial 2014

Inauguración del Mundial 2014

Nos tomamos fotos, hablamos con muchos, llegamos lo mas cerca de la entrada que pudimos y luego intentamos pasar a una zona con pantalla para ver el juego pero fue imposible, había demasiada gente. Nos fuimos al Fifa Fan Fest y el intento por entrar fue aún mas caótico. Lo cierto es que lo vimos  en una calle con cientos de personas abarrotadas frente a un pequeño bar que puso TV hacia fuera y cada vez que Brasil hacía una buena jugada salían por las ventanas de la casa de arriba unos jóvenes gritando y moviendo su bandera. ¡Realmente fue tan divertido!

Cerca de la entrada del Estadio

Cerca de la entrada del Estadio

Explicar lo que significa estar en un país tan futbolero el día de la inauguración de una Copa de la Fifa y que este país gane el partido, la verdad que es muy difícil, es como que en unas horas todos se olvidan del hambre, de los conflictos económicos, de las diferencias políticas y las dificultades cotidianas, y cuando hablo de todos, me refiero a los mas pudientes, los del medio, y también a esa familia entera que estaba viviendo en una tienda de campaña en el parque que estaba justo atrás de nosotros, mientras veíamos el juego.

Aquella noche el cansancio y la algarabía vivida nos hizo dormir como bebés. Ya habíamos hecho el primer gol pero seguía al día siguiente ir a conocer uno de los mejores Museos del Fútbol, el del Estadio Pacaembú. La verdad es que ver la historia de los mundiales contada de esa manera fue muy lindo, yo me conecté con los recuerdos de mi niñez y el “cómo” comenzó mi pasión por este deporte. También aprendí mucho. Nos llevó casi medio día y fue bastante relajado. Al terminar nos sentamos en el bar de afuera a tomar unas cervezas y a ver el 1er juego de México en la Copa.

En el Museo del Fútbol

En el Museo del Fútbol

Aún no resolvíamos lo del pasaje a Fortaleza. Fuimos a dos agencias de viaje y tampoco había disponibilidad en avión. Aquello fue un gol en contra, ese fue el único día en que la tripulación discutió, unos querían hacerlo todo por estar allí y otros no tanto. No hubiese sido un viaje completo sin aquellas diferencias, es parte de la vida, así que nos tocó soltarlo y traernos las entradas como suvenir, no hubo manera de llegar al partido.

El recorrido por la ciudad continuó caminando por la congestionada avenida 25 de Marzo, con almuerzo en un bar muy elegante donde nos comimos las mejores hamburguesas del tour y disfrutamos sorprendidos la terrible e inminente derrota de España ante Holanda. Cuando íbamos a tomar el metro nos dimos cuenta que estábamos muy cerca del Fifa Fan Fest, así que esta vez si pudimos entrar y disfrutar de aquella divertida experiencia viendo el último partido del día, el de Chile, en pantalla gigante, rodeados de nuevo por una gran y diversa multitud.

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Porto Alegre

Porto Alegre

Después de un largo y anecdótico viaje con mexicanos, argentinos y diversas nacionalidades, llegamos a Porto Alegre y nos recibió un gigante con pelota en mano y la camiseta del seleccionado.

Compramos inmediatamente el pasaje al siguiente destino y nos dispusimos a recorrer aquella ciudad bastante húmeda, en un bus turístico sin techo que congestionó mi nariz con una terrible alergia. Sin embargo, disfrutamos muchísimo todas sus paradas, especialmente cuando vimos el primer estadio de fútbol donde se jugaría en unos días algún partido de la Copa del Mundo, el estadio Beira-Rio.

Estadio Beira-Rio Fifa World Cup 2014

Estadio Beira-Rio Fifa World Cup 2014

Particularmente estábamos fascinados con el verdor y los parques en el medio de la ciudad, las bellísimas ventas de flores y el Mercado Público limpio, ordenado y repleto de víveres e insumos. Aprovechamos al máximo este día y fue aquí que probé por primera vez la rica “farofa” que degusté durante toda mi estadía en Brasil y no fue sino hasta la última parada, que descubrí que simplemente se trataba de yuca molida, como una especie de harina condimentada.

Tampoco olvidaré jamás el limpio y cómodo baño de aquel lugar donde nos sentamos a tomar un delicioso café y a aprovechar el wi-fi. Tendríamos varias paradas antes de volver a tener una habitación privada, así que un buen tocador era muy apreciado. Esa noche antes de partir nos dimos cuenta muy tarde que en el terminal existían duchas, así que nos perdimos esa oportunidad antes de tomar el bus para Curitiba.

Tempranito estábamos ya en esa hermosísima, moderna y ecológica urbe que nos enamoró por sus novedosas paradas de transporte público, la estación de tren convertida en bello centro comercial, sus espectaculares parques y museos, especialmente el de Oscar Niemeyer, quien ha modernizado no solo a Curitiba sino a otras ciudades de Brasil. Es, con seguridad, un lugar al que volveríamos de nuevo. Lamentablemente no nos dio el tiempo para disfrutarlo tanto porque luego de conocer el estadio Arena de Baixada, nos fuimos al Ticket Center de la Fifa y perdimos muchas horas tratando de conseguir entradas para algún partido.

Estadio Arena de Baixada Fifa World Cup 2014

Estadio Arena de Baixada Fifa World Cup 2014

Allí con paciencia en una fila esperábamos varias personas de distintas procedencias a que en las pantallas se liberaran lugares. Sorpresivamente se abrieron dos espacios para la inauguración pero un chico argentino estaba delante de nosotros y logró comprar uno, el otro se lo llevó algún empleado de otra oficina de la Fifa que fue mas rápido, porque esto era como una casa de apuestas, cientos de personas estaban pegados a una computadora esperando que alguien re-vendiera para tomar el lugar, había que estar atentos y ser muy habilidoso.

Estando ahí descubrimos que la venta de boletos a los partidos se realiza por sorteo. A cada país se le otorga una cantidad específica. Por ejemplo a Venezuela no se le dio la posibilidad de comprar ni una sola entrada para la inauguración, es por eso que a nosotros siempre nos aparecía por internet desde el 2013 que estaban agotadas. Los países que mas disponen de tickets son USA y Cánada.

No había lugar para ninguno de los juegos de las ciudades que visitaríamos, todos los estadios del sur estaban repletos y solo había disponibilidad para las localidades del norte de Brasil, que por ser un país tan grande, las distancias son inmensas. Después de una larga espera decidimos comprar para el juego de Uruguay-Costa Rica y cambiar nuestra trayectoria aunque fuese un lugar muy lejano. Estábamos dispuestos a pasar las horas que fuesen necesarias en una carretera para poder ir a un juego en vivo.

FULECO, mascota del Mundial Brasil 2014

FULECO, mascota del Mundial Brasil 2014

Salimos de allí a tomar el bus que nos llevaría esa noche hasta Sao Paulo. Íbamos mas contentos que muchacho chiquito con juguete nuevo, lo que no sabíamos es que nos esperaba una tediosa y larga agonía para conseguir pasaje hasta Fortaleza, que era a donde se llevaría a cabo ese partido.

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Estábamos allí relajados cenando en un puestecito de la calle principal del barrio histórico de Colonia antes de irnos a dormir, esta vez cada uno bien cómodo, para al día siguiente recorrer con tranquilidad los lindos pasajes y muelles de esta ciudad fundada por potugueses. Fue una agradable caminata, entre piedras, parquecitos, lindas casas, almuerzo en “La Pasiva” y autobús hasta Montevideo disfrutando del verde paisaje.

Llegamos a donde la adorable Lilita, nos abrió la puerta, caminé directo a la habitación y todo estaba igual que como lo había dejado. El cajón negro de cuero al lado de la cama, los banquitos de mimbre, el mismo plumón con mi nombre en sanscrito escrito con marcador en una punta, las sábanas chinas, los cojines. Era como volver a casa y me di un momento a mi misma para disfrutar del llanto, tenía como esa sensación interna de cobijo de: “al fin estoy acá”.

La bienvenida fue estupenda, llena de amor, alegría, regalos y mucha comida. Aquella noche dormí agradecida y plena en aquel cuarto que siento como mío y en donde junto a mi amiga Meme teníamos largas charlas y navegábamos por internet buscando al Don Quijote de su vida. Estaba en aquel departamento donde una vez cerré un ciclo para comenzar otro y en el que yo ando como si estuviese en mi hogar, sin vergüenza ni necesidad de pedir permisos. Era una sensación muy grata.

Empezaron las llamadas, los re-encuentros, los abrazos, las historias. Asado bajo la lluvia en la espléndida casa-vivero de Claudia diseñada por mi querido amigo Josema. Carne buena, chorizos, provolone, la especialidad de pimientos con huevo y mozzarella. Fotos, risas, recuerdos, conversaciones profundas y otras no tanto. Naturaleza, frío, estufa a leña. Calor humano, tarta de frutillas (fresas) con café o te.

Asado en lo de Claudia

Asado en lo de Claudia

Luego vino el paseo a Punta del Este, rentamos un auto y le hice un recorrido completo a mi esposo para que conociera todo acerca de mi vida en Uruguay; en donde hacía las compras, por donde salía a correr, la casa donde viví, mis lugares favoritos, toda la costa con sus pueblecitos y balnearios hasta Piriapolis. Foto en los dedos saliendo de la arena, divertido sube y baja en el puente ondulante al llegar a La Barra, bailecito en el faro de José Ignacio y el infaltable atardecer en Casa Pueblo.

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Monumento al ahogado u Hombre emergiendo a la vida

Recorrimos todo lo que pudimos, el re-inaugurado lujoso Hotel Carrasco, la Rambla de punta a punta con las novedosas letras de Montevideo iluminadas, comimos Chivito, y ya yo no hablaba con cantico venezolano sino sureño.

Nos juntamos de vuelta con los amigos en el típico Mercado del Puerto, la sorpresa inesperada de ver a Gaby, el inolvidable timbre de voz de Karina, la dulzura de Carlitos, la gentileza de Eduardo. La caminata, el café con Rose y aquella conversación que me dejó tanto.

La sorpresa: Gaby

La sorpresa: Gaby

El primer tiempo del partido lo ganó la simplicidad, la fluidez, la calma, el ritmo acompasado, la dicha sutil sin exageraciones, el cielo azul despejado, el aire fresco, la ausencia de necesidades, la sensación de libertad al manejar por esas vías sin tráfico, el verdor y amplitud de las llanuras, la incondicionalidad y entrega de los amigos del alma, el bienestar y la plenitud absoluta.

Para que negarlo si en verdad es muy obvio que yo estaba súper feliz de estar de nuevo allí en esas tierras y poder compartir con mi pareja todo aquel amor celeste que hay en mí, de mí, para mí, y que los contagió a todos porque los cuatro saltamos, jugamos, reímos, cantamos, bailamos, disfrutamos de unas perfectas vacaciones; pero aún nos quedaban muchos pases por hacer y balones que chutar, así que nos montamos en el autobús y partimos para Brasil.

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Partiendo a Brasil…

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Continúan las devaluaciones en nuestro país, cientos de protestas y manifestaciones, los estudiantes en la calle, mucha represión, la violencia se incrementa así como la escasez, y las aerolíneas comienzan a irse de Venezuela. Para el mes de abril el pasaje que habíamos comprado en 4.600 estaba costando 18.000 bolívares, y empezamos a plantearnos nuevamente la posibilidad de hacer el viaje con lo poco que pudiésemos reunir entre todos, aprovechando el ticket que pagamos a un precio que se vislumbraba jamás volvería a existir.

Había entonces que pedir al gobierno la aprobación del uso de dólares en el extranjero. Cada uno armar su carpeta, llevarla al banco y llenarse de paciencia haciendo filas de cinco horas para ser atendido. Intentamos volver a reservar entradas pero ya no habían para los juegos que nosotros deseábamos ir. Empecé a navegar por internet buscando precios de los autobuses y hospedajes adentro de Brasil. Armé el posible itinerario-presupuesto y les informé a los tripulantes que económicamente nos tocaba viajar de mochileros, decidiendo con el paso de los días a donde ir y qué hacer.

Llegó Mayo, cada uno corriendo para dejar todo listo en sus trabajos, hacer otra fila de cinco horas en el banco para retirar los 500 dólares en efectivo que nos permite comprar el gobierno, y hacer las maletas bien pequeñas, porque la aventura que estaba por comenzar no tenía nada exactamente pre-establecido, y no sabíamos a donde nos tocaría pasar las noches y los días en nuestra emocionante travesía.

Partimos entonces, lamentablemente sin uno de los integrantes del equipo, quien no obtuvo ninguna aprobación de dólares. Allí estábamos los cuatro en el aeropuerto de Maiquetía a punto de hacer realidad ese sueño mundialista. Íbamos con un mapa dibujado a medias de lo que sería el trayecto, borrador en mano para ir haciendo los cambios, con pocas expectativas pero con el equipaje repleto de ganas de ser sorprendidos por la magia de lo inesperado, listos para lanzarnos al fascinante y excitante vacío que es no saber nada de lo que nos espera…¡Que alegría!

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TRIPULANTES, Aeropuerto de Maiquetía

La primera parada fue en Buenos Aires, llegamos de madrugada y nos fuimos en taxi a casa de nuestra maravillosa anfitriona que con mucho amor nos recibió ofreciéndonos todo lo que tenía en su apartamento. Nos acomodamos, dos en un sofá y dos en una cama individual, descansamos unas horas y después de una agradable ducha salimos a la caminata mas larga de nuestra vida por toda la ciudad.

El primer autobús que tomamos lo hicimos hacia el lado contrario, pero a tiempo re-ubicamos nuestro sentido y en unos minutos ya estábamos en el centro caminando por la concurrida peatonal Florida, tomándonos fotos en el Obelisco de la ancha avenida 9 de Julio, y saludando a los muñecos tamaño real de los famosos Maradona, Messi y el más popular en la actualidad, el del Papa Francisco, que es quien ahora da la bienvenida en el colorido y típico “Caminito” del barrio La Boca.

Era momento ya de entrar a la cancha a hacer el reconocimiento previo y lo hicimos en el estadio del Boca Juniors “La Bombonera” recorriendo sus pasajes, su historia, sus copas y reconocimientos, sus jugadores, las gradas, el brinco ensordecedor de los hinchas sobre los vestidores de los visitantes, el salto sobre las rejas cuando se hace el gol, y su precioso pasto verde.

Aquel día terminó con paseo en San Telmo, el lujoso Puerto Madero iluminado de noche, la Casa Rosada, y la cena en el célebre Café Tortonis en la calle Corrientes acompañados por Gardel y Alfonsina; para luego dormir apretujados unos a otros y tener fuerzas para ir de mañana al Hipódromo, al Cementerio de Recoleta con la tumba de Evita, y culminar con la relajante caminata por los bosques de Palermo y el maravilloso encuentro con mi amigo Marcos en La Rosaleda.

Por supuesto que antes de tomar el barco para Uruguay no podía faltar el rico choripán como una de las comidas de aquella parada porteña. Dijimos adiós al país albiceleste y llegamos por Colonia del Sacramento al celeste Uruguay que me cobijó por años. Sur Hostel tenía disponibilidad de habitaciones y fue nuestra casa dando inicio así al mas tranquilo y rítmico primer tiempo del partido. Mi ser como pez que vuelve a sus aguas empezó a nadar más aclimatado, fluido y asentado que de costumbre…

Colonia del Sacramento, Patrimonio de la Humanidad

COLONIA DEL SACRAMENTO, Patrimonio de la Humanidad

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Anunciaron en el 2010 que la siguiente Copa del Mundo sería en Brasil y empezó el sueño de estar presente en el emocionante evento que se realiza cada cuatro años.

Ocho meses de ahorros para comprar el pasaje mas económico encontrado cuyo destino era Buenos Aires. Siendo Octubre 2013 al menos ya teníamos boleto a uno de los países más futboleros del continente con dos triunfos en su haber en este tipo de campeonatos. Uno de los tripulantes para este viaje es fanático del Boca Juniors, así que empezaríamos el recorrido con visita al famoso estadio “La Bombonera”, donde debutó en la selección argentina la gran y polémica estrella Diego Armando Maradona.

Con pasajes en mano comenzó la agonía por encontrar las entradas a los partidos. La inauguración por lo histórico del asunto, además de ver jugar a los pentacampeones en su casa y que mi esposo gritara los goles de su equipo. Un juego de mi amada selección celeste, que era la primera y más importante razón de semejante viaje. Y un partido de la albiceleste porque en el grupo iban dos hinchas, y además, ver jugar a Lionel Messi en vivo sería para todos un gustazo de lujo. Esa era nuestra meta.

Para el juego inaugural nunca encontramos entradas. Reservamos por internet en la primera fase de ventas los tickets para nuestras otras dos opciones, veríamos el partidazo Uruguay-Inglaterra, y el menos importante, Argentina-Bosnia. No contábamos con el limitante control de cambio venezolano, no todos teníamos tarjetas de crédito y el cupo permitido para compras por internet no nos alcanzaba. Usamos la tarjeta de crédito de USA de mi padre, pero entonces el titular tenía que asistir a los juegos porque todas las entradas salen a su nombre. Nos arriesgamos y mantuvimos la reserva que sería confirmada por la FIFA el último día de Enero del 2014.

Inició la lucha por que algún banco se apiadara por dar a todos los tripulantes de nuestra aventura una tarjeta de crédito que debía ser emitida  a mas tardar en Noviembre, porque en Venezuela no se puede comprar dólares en casas de cambio, el gobierno pone la cifra de cuántos dólares puede usar cada ciudadano para cada viaje según destino y tiempo, y es a través de una tarjeta de crédito la mayor cantidad de dinero autorizado. Para que el cupo sea aprobado el cartón de plástico debe tener como mínimo seis meses de emisión. Dos pasajeros ya teníamos tarjeta, otro tenía pero estaba bloqueada para uso de moneda extranjera y tendría que comprar dólares en el mercado negro. Uno respiró hondo cuando le llegó la tarjeta el día antes del límite para poder ser usada, y el último, no lo logró.

Sin embargo, este grupo de cinco amigos fanáticos de este deporte, seguíamos con los planes y con el sueño vivo de asistir a un Mundial que nos quedaba relativamente cerca. La idea era cruzar en barco desde Buenos Aires hasta Montevideo, así yo aprovechaba de visitar amigos en mi Uruguay querido y conocíamos el mítico estadio Centenario donde se llevó a cabo la primera Copa del Mundo organizada por la FIFA que se ganara el anfitrión. Estaríamos pisando la tierra del país que en 1950 le quitó el triunfo a los más grandes de la historia del fútbol en su propia casa en aquel legendario “Maracanazo” donde La Celeste venció a La Canarinha 2 por 1.

Para llegar y recorrer Brasil usaríamos transporte terrestre parando en todas aquellas ciudades del sur donde se disputarían encuentros, hasta llegar a la fascinante y carnavalesca ciudad de Río de Janeiro. El regreso sería haciendo el mismo recorrido por estos tres países de historial futbolístico. Hasta ese momento parecía una excelente y posible aventura.

En Enero el gobierno de Venezuela anuncia una exabrupta devaluación que tiñe nuestras ilusiones, necesitábamos ahora el doble del dinero estipulado para poder llevar a cabo nuestro viaje soñado. El cupo en dólares aprobado para viajar y para hacer compras por internet baja  y comienza la crisis económica mas grande que yo en mi corta edad haya vivido. Con mucha tristeza renunciamos a las entradas para los partidos que teníamos reservadas y que nos serían confirmadas y enviadas en tan solo 10 días…

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