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Posts Tagged ‘el amor’

Hace una semana mi gran amiga, socia, compinche y hermana, Maria Laura, me etiquetó en una publicación en Instagram donde promovían en Caracas un conversatorio  con un cicloturista uruguayo. No conocía para nada la historia de este joven, pero como ella sabe que todo lo que tenga que ver con Uruguay me hace brincar de una pata, pues no dudó en avisarme.

 

Confieso que no investigué nada sobre el tema pero me llamó la atención que en la publicación este muchacho decía: ¡Lléguense todos los viajeros, soñadores, emprendedores, que amen este país. Están todos invitados! Así que yo me lo tomé personal, me puse mi camiseta celeste de la selección uruguaya de fútbol, mi gorra de Uruguay y manejé durante una hora aproximadamente desde mi ciudad hasta la capital, para participar en la conversa.

 

La Plaza Miranda de Los Dos Caminos tenía una alfombra de grama artificial donde ya varias personas estaban sentadas esperando. Habían también sillas atrás, unos pendones adelante, de las organizaciones que estaban promoviendo el evento, una bicicleta  apoyada a la pared, sonido y un toldo pequeño. Todo realmente muy sencillo. En el público había muchos jóvenes, personas con sus bicicletas, adultos, padres con sus niños. Una audiencia muy diversa pero que tenían en común el verse todos contentos.

 

Me senté en el piso en segunda fila y de pronto presentan a un joven cabello largo, barbudo, delgado, con piel visiblemente tostada por el sol, gorra, varios collares en su cuello tipo amuletos, bermudas, alpargatas y chaqueta tricolor venezolana. Por el tono de su voz pude concluir que no es oriundo de Montevideo sino de alguna otra provincia de la República Oriental. Parecía que todos ya lo conocían pues lo trataban con mucha familiaridad. Le iban haciendo preguntas sobre su viaje, que pude descubrir había comenzado el 14 de marzo de 2016 saliendo desde Uruguay pasando por Argentina, Chile, Bolivia, Perú, Brasil y Venezuela, con destino final Panamá.

 

Mi corazón conectó inmediatamente con su acento y esa forma pausada de hablar, que me hizo volar hacia atrás a algún banco de La Rambla sentada conversando con un amigo. Si cerraba los ojos me parecía que al escucharlo estaba en la Plaza Cagancha, pero rápidamente la pregunta de alguno de los asistentes me hacia volver a caer en cuenta que estaba era en la Plaza Miranda de Caracas, y no en el centro de Montevideo.

 

Fue realmente un momento especial, de esos instantes donde pareciera que todo es bueno, hermoso y nada puede turbar esa calma interior. Una comunión de energías y seres sintonizados en agradecimiento y apreciación. Todos querían conocer y saber mas, algunos solo le manifestaban su amor con palabras, invitaciones o dándole regalos.

 

Yo no quiero contarte su historia, no es esa mi intención, deberías conocerla por ti mismo, y es el quien mejor la cuenta. Si puedo decirte que Tabare Alonso me pareció un joven sencillo, amable, con una profunda paz y presencia. No se le sentía  ningún afán ni premura. Hablaba de su bicicleta como su mas grande compañera, y se podía notar en el un gigante desapego.

 

No me pareció que sea su largo viaje lo más valioso, sino la transformación que ha sufrido durante el trayecto. Dejó muy claro en su oratoria que no es el mismo chico que salió de su país con el deseo de alcanzar un sueño. Aquel que buscaba descubrir paisajes ahora busca conocer a las personas.

 

Quedé fascinada con su ser y su inspirador mensaje de sencillez y libertad. Pero mas encantada quedé aun con su perfecta percepción de lo mas grande que  Venezuela tiene como país, y somos nosotros, su gente. Frases como: Aquí aprendí a abrazar. Nunca había sido tratado con tanto amor, generosidad y hospitalidad. No hay gente como la de esta tierra. La Guardia Nacional me dio café y me apoyó. He sido cuidado, me han dado comida, atenciones y hasta esta chaqueta.

 

Pareciera que sus ojos pudiesen ver algo que muchos hemos perdido de vista, y esa nueva mirada venida desde fuera ha inundado de esperanzas a muchos que hoy lo siguen por las redes sociales, se llegan hasta sus encuentros, lo acompañan en bicicleta y le han aupado a que lleve esa visión a escuelas, medios masivos y comunidades.

 

De verdad que vale la pena seguir su travesía, esta repleta de lecciones simples pero muy valiosas. A mi me ratificó que no soy la única loca que piensa que todo sueño puede hacerse realidad, y que no hay un único camino para lograrlo. Me sirvió para validar mis propios anhelos, pensamientos y sentires. Me inspiró a continuar construyendo mi propia historia, y seguir confiando en mi premisa de que todos tenemos una que vale lo suficiente como para ser contada.

 

¡Gracias Tabare Alonso! Tuve que irme antes de que terminaras y me quedé con ganas de tomarme la foto, tu con la chaqueta tricolor y yo con mi camiseta celeste. A mitad de tu paso hacia Valencia, entre Caracas y Maracay, tenés una amiga en una ciudad pequeña llamada La Victoria, podés parar si querés, te hacemos una rica comida y te muestro mi bandera oriental firmada por los jugadores de nuestra Celeste. Me siento retribuida al saber que así como yo hablo hermoso de Uruguay, ahora hay un uruguayo que puede llevarle a muchos la verdad de lo que es mi magnifica Venezuela ¡Por favor no parés de rodar y contáselo a todos!

 

Ya cuando  caminaba de salida hacia mi auto, cabizbaja porque se hizo de noche y no podía quedarme mas, pensaba que ya no tendría foto para acompañar este escrito en mi blog, pero de repente una sonrisa se dibujo en mis labios al recordar tus palabras:  “Me gustaría inspirar a otros a que la vida es mas simple”. Entre risas me dije a mi misma: ¡Vamos Victoria que la vida es más sencilla, usa la creatividad y toma una foto! Aquí se las dejo, es mi recuerdo de aquel 19 de de enero de 2017 en que conocí al uruguayo que rodó para encontrar el paraíso.

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Si tuviera que definir en una sola frase lo que fue para mi el 2016, diría que fue un año de muchísimo “movimiento y control”.
Tuvimos un inicio con fuerza y determinación pudiendo ver materializada una de nuestras metas. Fácil, la razón que había detrás de ese logro llevaba un nombre claro: Sebastián David.
Se movió tanto hacia afuera, tanto accionar, organizar, hacer, dar. Viajes, encuentros, equipo, paseos, trabajo. Mucha preparación, reconocimientos, charlas, planes. La firme decisión de empezar a subir el puente mas importante de mi existencia y de pronto cuando tenía todo previsto y calculado, la vida viene y me lo arrebata todo. Me quedé parada en la punta viendo como se iba desmoronando y cayendo el paso claro por el que tenia pensado transitar.
Así que el movimiento dejó de ser externo para obligatoriamente tener que ser interno. No recuerdo jamás haber tenido una sensación tan clara de lo que es tenerlo todo y luego perderlo. Es algo difícil de explicar con palabras pero es profundo e inmanejable.
 
Admiro la paciencia de mi compañero de vida, su creatividad y perseverancia para encontrar maneras, y su infinito anhelo de hacerme feliz.
 
Tengo que confesar que por momentos creía que no encontraría salida. Es como si la pasión y el fuego de mi vida se hubiese extinguido, y aun con toda la inspiración y la grandeza que me rodea, no hallaba la forma de re-construir. 
 
Fue entonces cuando empezaron a venir las posibilidades y comenzaron a soplar vientos de libertad. Una nueva oportunidad para amar mas de cerca a mis padres, un nuevo sobrino, conocimiento estelar,  momentos de disfrute con mi ahijadita, un nuevo formato de eventos, invitación a un proyecto distinto, una voz que me invitaba a encontrar mi propia forma y manera de hacer las cosas, y el despegue de un viaje completamente inesperado hacia mi misma.
 
Pero aun con “el hacer” en stop, el movimiento interno era tan intenso que a veces no me alcanzaba el tiempo para llegar a comprender, hasta que un día una sabia mujer china me dijo unas palabras muy conocidas por mi, pero que en ese momento fueron como un inmenso re-descubrimiento, ella me dijo: Suelta el Control.
 
Aquello fue como si hubiesen detonado el gatillo de una bomba nuclear en serie, de ahí en adelante he visto irse derrumbando como naipes, una a una, estructuras internas que parecían ya no estar allí pero que por alguna extraña razón yo misma las había levantado nuevamente. Fue inevitable que esa marea arropara con olas algunas costas vecinas, que aunque parezcan haberse perdido cosas realmente importantes, me re-afirmaron, una vez mas, que el miedo a perder solo nos indica que es menos pesado, dejar ir…
 
Control. Algunos tienen tanto miedo a perderlo que parecen robots, y en tanta “perfección”, no llegan a darse cuenta los infinitos y deslumbrantes regalos que están dejando de darse y de dar a otros. Por lo general, esos instantes donde ya no podemos sostenerlo dejan un profundo silencio,  certeza y paz interior. 
 
Yo he aprendido en este año 2016 que no puedo controlarlo todo y que en realidad no me hace bien creer que puedo o debo hacerlo. Me he percatado que a veces entre tanta inspiración externa dejamos de mirar hacia adentro y admirar la fuente mas poderosa de grandeza  que hay en nuestras vidas, esa que se encuentra ahí mismo en nosotros y que es la única llama que puede encender la pasión para alcanzar los mas gigantes y hermosos sueños que hemos guardado allí por tanto tiempo. Esos sueños únicos que no se parecen a los de nadie mas, no son como otros dicen ni como algunos quisieran, pero son los que van a llevarnos a nuestra “imperfecta y descontrolada” realización personal.
 
¡Gracias 2016 por tanto Movimiento y Control! Ha sido un año maravilloso, me siento bendecida por seguir creciendo y evolucionando, porque definitivamente, a veces es necesario perderse para volverse a encontrar…

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Cuando decidí dejar mi vida como Maestra Espiritual jamás imaginé que viviría todas las cosas que he vivido en estos últimos dos años. ¡He aprendido tanto!. Nunca pensé que obtendría tantas lecciones de una realidad que aparentemente es caótica y está dormida.

El 15 de Abril de 2013, a la una de la madrugada, cuando pude finalmente acostarme después de haber estado trabajando sin receso desde las cuatro de la mañana del día anterior en las elecciones presidenciales de mi país, sola, en aquella agradable oscuridad de mi dormitorio y en aquel silencio interno producto de ese cansancio tal que no deja espacio para siquiera un sutil pensamiento; pude observarme a mí misma allí, arropada, en posición fetal, serena, vacía, sin miedo, sin nada más que presencia, una presencia tan grande que llegaba hasta a tener densidad y que su único sonido era esa latente paz…

Es difícil expresar con palabras aquella experiencia, pero lo que sí puedo decirles es que lo que viví el día anterior fue lo más parecido  a un combate. Seguro que nada debe ser más impresionante que estar metido en el medio de una guerra luchando “literalmente” por tu vida. Obviamente, yo no estaba en la guerra, pero siento haber formado parte de un pelotón bravío en pleno campo de batalla, un grupo de soldados aguerridos, héroes que lo dimos todo por lograr nuestra victoria, que sin temor no cedimos ante abusos y amenazas, ganando así la más hermosa batalla campal que mis ojos han presenciado.

Aquel día largo de casi veinticuatro horas vi florecer el amor en tantos corazones. Un grupo organizado, cohesionado, entusiasta, con el deseo de libertad y verdad como única bandera, con el cansancio a cuestas de esos catorce años de ser violentados, pisoteados, coartados, burlados y vejados. Ese tedio se convirtió en una gran energía, en una fuerza avasalladora, en determinación absoluta por el cumplimiento de las normas, y hasta en solidaridad por aquellos acostumbrados a usar la trampa y la mentira para alcanzar sus objetivos.

¡GANAMOS! Los resultados aún no lo demuestran, pero que no le quepa ninguna duda a nadie de que SI triunfamos, porque el pueblo despertó.

Es tan solo el inició de una nueva etapa que apenas da sus primeros pasos. Pongamos por un momento a un lado nuestro deseo de tener “ya” un nuevo presidente, tengamos paciencia y abramos los ojos, los brazos y los corazones para poder recibir todo lo maravilloso que nos está viniendo, que nos está sucediendo: ¡por fin en Venezuela se está diciendo la verdad! y cada uno de nosotros los que aportamos en esa lucha, seguimos en pie, y somos los combatientes sin tiempo, por nosotros mismos, nuestros familiares, amigos, vecinos y por todos los venezolanos, los que piensan como nosotros y los que no piensan igual. La separación se está diluyendo en una unidad que incluye a todos. Los que estamos despiertos, compasivamente y sin razones lógicas, seguimos batallando sin que nos lo hayan pedido, por aquellos que aún no pueden ver y por los que, aun viendo, eligen el desánimo. Nuestro amor es tan inmenso que alcanza para todos ustedes, no les pedimos nada…

¿Y qué le ha dejado todo esto a mi persona, a Victoria?

He aprendido que cuando el corazón ya ha despertado no importa como él mismo va creando nuestra realidad, ni que no entendamos nada, el sigue dándonos exactamente lo que necesitamos para seguir yendo a casa. Sin proponérmelo he soltado ideas acerca de cómo se debe dar la evolución, me he vaciado de creencias espirituales y místicas sobre la expansión de la conciencia humana y la realidad me ha enseñado una gran lección: El Despertar es ineludible y no tiene control alguno, no importa  qué pensemos, qué hagamos, qué decidamos, por qué circunstancias pasemos, ¡estamos despertando!.

A veces tenemos un plan visualizado de cómo queremos sea nuestra vida, organizamos proyectos y lanzamos deseos al universo, pero las cosas nos suceden de una manera distinta. Y cuando nos entregamos sin cuestionamiento a ello y seguimos adelante dando lo mejor de nosotros mismos cada día, la vida se va armando de una forma, inentendible al principio, pero perfecta y maravillosamente exacta como la necesitamos para lo único importante, crecer internamente. Definitivamente toda esta historia que me ha tocado vivir en estos últimos años me ha seguido trayendo a mi propio hogar y lo que más me queda de todo esto es que Dios, a quien he podido experimentar en mi interior, quien he tenido el privilegio de ser, obra de maneras misteriosas pero siempre obra para hacerme más luz.

Rescato y aprecio sumamente mi paciencia y el sostenerme dando apoyo tan solo con mi presencia, a veces muy callada pero siempre presente, en la cruzada que mis amigos políticos de la oposición venezolana conducen, porque a pesar de que a veces vi y escuché tanto que me dejó perpleja y me hizo dudar de un buen encaminamiento hacia la armonía, puedo ver que estar allí, sin juicio, con una amorosa aceptación de los procesos de cada quien, aportó más de lo que yo misma puedo imaginar y avivó una llama intensa que ahora se ve reflejada en acciones y que estoy segura seguirá flameando hasta iluminarlo todo, en una sola lumbre.

Siento una dicha gigante en mi corazón. Tengo una sensación de ese orgullo, humilde, dulce y cariñoso, al poder tener el honor, porque es realmente un honor para mí, formar parte de este momento, de esta realidad ilusoria tan repleta de amor, de esta verdadera compasión. Ahora no tengo veinte ni treinta compañeros que se entregan con incondicionalidad de  la forma en que mis hermanos que dejé en Uruguay lo hacen, tengo cientos, tengo miles, y eso me conmueve de tal manera que no puedo parar de llorar…

Aquel día de combate traspasé todos los límites, no me di cuenta, y es así tal como lo escribo aquí, que nunca fui al baño a hacer ninguna de las necesidades fisiológicas que todos las personas tenemos. Fue al día siguiente al levantarme de la cama con el cuerpo un poco adolorido,  que me percaté, en total inocencia, que había estado tan enfocada en lograr el objetivo, tan metida en lo que estaba haciendo, que en veintiún horas fui más allá de lo humano, de lo terrenal y lo físico; obteniendo como recompensa la mayor victoria que podamos lograr como individuos: la conquista de mi ser y de mi propia libertad.

¡GRACIAS VENEZUELA, SEGUIMOS EN ESTA CRUZADA!

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Grupo de Movilización de la Escuela Básica Sergio Medina, La Victoria, Estado Aragua

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