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Posts Tagged ‘encuentro’

Hace una semana mi gran amiga, socia, compinche y hermana, Maria Laura, me etiquetó en una publicación en Instagram donde promovían en Caracas un conversatorio  con un cicloturista uruguayo. No conocía para nada la historia de este joven, pero como ella sabe que todo lo que tenga que ver con Uruguay me hace brincar de una pata, pues no dudó en avisarme.

 

Confieso que no investigué nada sobre el tema pero me llamó la atención que en la publicación este muchacho decía: ¡Lléguense todos los viajeros, soñadores, emprendedores, que amen este país. Están todos invitados! Así que yo me lo tomé personal, me puse mi camiseta celeste de la selección uruguaya de fútbol, mi gorra de Uruguay y manejé durante una hora aproximadamente desde mi ciudad hasta la capital, para participar en la conversa.

 

La Plaza Miranda de Los Dos Caminos tenía una alfombra de grama artificial donde ya varias personas estaban sentadas esperando. Habían también sillas atrás, unos pendones adelante, de las organizaciones que estaban promoviendo el evento, una bicicleta  apoyada a la pared, sonido y un toldo pequeño. Todo realmente muy sencillo. En el público había muchos jóvenes, personas con sus bicicletas, adultos, padres con sus niños. Una audiencia muy diversa pero que tenían en común el verse todos contentos.

 

Me senté en el piso en segunda fila y de pronto presentan a un joven cabello largo, barbudo, delgado, con piel visiblemente tostada por el sol, gorra, varios collares en su cuello tipo amuletos, bermudas, alpargatas y chaqueta tricolor venezolana. Por el tono de su voz pude concluir que no es oriundo de Montevideo sino de alguna otra provincia de la República Oriental. Parecía que todos ya lo conocían pues lo trataban con mucha familiaridad. Le iban haciendo preguntas sobre su viaje, que pude descubrir había comenzado el 14 de marzo de 2016 saliendo desde Uruguay pasando por Argentina, Chile, Bolivia, Perú, Brasil y Venezuela, con destino final Panamá.

 

Mi corazón conectó inmediatamente con su acento y esa forma pausada de hablar, que me hizo volar hacia atrás a algún banco de La Rambla sentada conversando con un amigo. Si cerraba los ojos me parecía que al escucharlo estaba en la Plaza Cagancha, pero rápidamente la pregunta de alguno de los asistentes me hacia volver a caer en cuenta que estaba era en la Plaza Miranda de Caracas, y no en el centro de Montevideo.

 

Fue realmente un momento especial, de esos instantes donde pareciera que todo es bueno, hermoso y nada puede turbar esa calma interior. Una comunión de energías y seres sintonizados en agradecimiento y apreciación. Todos querían conocer y saber mas, algunos solo le manifestaban su amor con palabras, invitaciones o dándole regalos.

 

Yo no quiero contarte su historia, no es esa mi intención, deberías conocerla por ti mismo, y es el quien mejor la cuenta. Si puedo decirte que Tabare Alonso me pareció un joven sencillo, amable, con una profunda paz y presencia. No se le sentía  ningún afán ni premura. Hablaba de su bicicleta como su mas grande compañera, y se podía notar en el un gigante desapego.

 

No me pareció que sea su largo viaje lo más valioso, sino la transformación que ha sufrido durante el trayecto. Dejó muy claro en su oratoria que no es el mismo chico que salió de su país con el deseo de alcanzar un sueño. Aquel que buscaba descubrir paisajes ahora busca conocer a las personas.

 

Quedé fascinada con su ser y su inspirador mensaje de sencillez y libertad. Pero mas encantada quedé aun con su perfecta percepción de lo mas grande que  Venezuela tiene como país, y somos nosotros, su gente. Frases como: Aquí aprendí a abrazar. Nunca había sido tratado con tanto amor, generosidad y hospitalidad. No hay gente como la de esta tierra. La Guardia Nacional me dio café y me apoyó. He sido cuidado, me han dado comida, atenciones y hasta esta chaqueta.

 

Pareciera que sus ojos pudiesen ver algo que muchos hemos perdido de vista, y esa nueva mirada venida desde fuera ha inundado de esperanzas a muchos que hoy lo siguen por las redes sociales, se llegan hasta sus encuentros, lo acompañan en bicicleta y le han aupado a que lleve esa visión a escuelas, medios masivos y comunidades.

 

De verdad que vale la pena seguir su travesía, esta repleta de lecciones simples pero muy valiosas. A mi me ratificó que no soy la única loca que piensa que todo sueño puede hacerse realidad, y que no hay un único camino para lograrlo. Me sirvió para validar mis propios anhelos, pensamientos y sentires. Me inspiró a continuar construyendo mi propia historia, y seguir confiando en mi premisa de que todos tenemos una que vale lo suficiente como para ser contada.

 

¡Gracias Tabare Alonso! Tuve que irme antes de que terminaras y me quedé con ganas de tomarme la foto, tu con la chaqueta tricolor y yo con mi camiseta celeste. A mitad de tu paso hacia Valencia, entre Caracas y Maracay, tenés una amiga en una ciudad pequeña llamada La Victoria, podés parar si querés, te hacemos una rica comida y te muestro mi bandera oriental firmada por los jugadores de nuestra Celeste. Me siento retribuida al saber que así como yo hablo hermoso de Uruguay, ahora hay un uruguayo que puede llevarle a muchos la verdad de lo que es mi magnifica Venezuela ¡Por favor no parés de rodar y contáselo a todos!

 

Ya cuando  caminaba de salida hacia mi auto, cabizbaja porque se hizo de noche y no podía quedarme mas, pensaba que ya no tendría foto para acompañar este escrito en mi blog, pero de repente una sonrisa se dibujo en mis labios al recordar tus palabras:  “Me gustaría inspirar a otros a que la vida es mas simple”. Entre risas me dije a mi misma: ¡Vamos Victoria que la vida es más sencilla, usa la creatividad y toma una foto! Aquí se las dejo, es mi recuerdo de aquel 19 de de enero de 2017 en que conocí al uruguayo que rodó para encontrar el paraíso.

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VIDA

Este último año ha sido tan intensamente activo y versátil que había dejado la escritura un poco de lado. Pero nada en verdad está mejor o peor, definitivamente todos son momentos y cada uno es un mecanismo que te lleva al siguiente, y ese al próximo, y entre engranaje y engranaje se va gestando nuestra existencia tan llena de matices, colores y maravillas.

He aprendido mucho, pero más ha sido lo que me ha tocado desaprender. Es un camino de regreso a lo más básico y simple. Pareció un año muy turbulento, no por problemas sino más bien por acciones y logros. Ahora es un nuevo tiempo donde el aprendizaje no ha parado, al contrario, estoy desmenuzando la historia, el conocimiento, la línea temporal, dándole valor a lo científico, a la propia tecnología que te lleva a cruzar el puente hacia aquello que innatamente, yo no he buscado, me ha encontrado.

Estoy tomando la ruta de la súper-actividad sin tensión, la disciplina, el cronograma tan bien organizado que te entusiasma y permite que te dé chance para hacerlo todo. La vida puede ser tan efectiva cuando la simplificamos, cuando borramos los datos falsos que nuestra mente tiene grabados limitando nuestras percepciones y hasta nuestras propias habilidades.

Aumentaron los proyectos y los retos. La creatividad esta al mil por cierto y el espacio se diluye, como también el tiempo ¡lo creamos! Somos capaces de crear tiempo, estamos produciendo futuro a cada instante, es tanta la invención que no llega a haber presente, cada segundo es algo nuevo, es decir, todo es futuro, y ya no hay que enfocarse más en aquello de “mantenerse en el momento presente”, porque eso es simplemente quedarse allí y la supervivencia no es estática, la vida es movimiento.

¡Esta nueva experiencia es realmente fascinante!

Quiero agradecer a todos aquellos que me leen y me siguen por esta ventana. Mi amiga Ana me inspiró a volver más frecuentemente a comunicarme por aquí, a solo compartir mi experiencia sin tapujos, porque ella y yo nos conocimos gracias a este blog, nos re-encontramos de nuevo, muy seguramente, aunque no nos habíamos visto estas caras jamás, y eso es lindo, es hermoso poder encontrarnos de vuelta, retornar.

Así que aquí estoy, quiero que tú me conozcas y deseo conocerte. Yo voy a contarte mis anécdotas, pero me encantaría también aprender de las tuyas. El mundo ahora se mantiene todo conectado, ya no quiero solo escribir, quiero leer, hablar y escuchar, quiero compartir y que nos inter-conectemos ¡podría llegar a ser muy divertido! ¿te atreves?

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En la vida, al menos la mía que no ha sido muy lineal ni estática, pasamos por diferentes épocas, distintas etapas que en mi caso algunas han sido totalmente opuestas a las otras.

Desde la infancia, que me recuerdo muy alegre, con mi inocencia y la pasión por la danza. Aquellos viajes con la familia y los juegos de adivinanzas y cantos en la ruta que hacíamos mientras papá conducía y yo acariciaba su rostro desde el asiento de atrás.

La escuela, donde todo era bastante sencillo, con las amigas de la niñez, de las muñecas y las pijamadas. Esas con las que fuimos creciendo y descubriendo las cosas hasta llegar a la adolescencia, cuando los chicos empezaron a ser más importantes y los cambios hormonales iniciaron toda una confusión en el intento por definir nuestros verdaderos gustos y personalidades.

La universidad, temporada  del disfrute al máximo y sin límites, en que se encuentran esos compañeros que nunca podrán ser olvidados por la complicidad en las historias dibujadas y escritas en el tiempo, más allá de lo académico.

El trabajo, aquel intento por ser un profesional, por encontrar un lugar en la competitiva sociedad, ese mundo que cada vez se parece menos al de la infancia y la escuela.

Cada etapa es única, cada momento, cada instante que vivimos, sobretodo si lo hacemos al máximo.

A veces nos enamoramos de una época en específico, nos gusta más, nos apegamos a la memoria de lo que sentíamos en esa ocasión, de como creemos que éramos en aquel período; pero en realidad ninguna es mejor que la otra.

Tal vez el “cuanto nos transformamos” en algún punto en específico hiciera parecer que es más trascendental, como en mi paso por la Maestría Espiritual, fue tanto lo crecido, lo descubierto, tanto lo que murió y renació internamente, que en su inmensa profundidad provoca una valoración muy elevada y deja casi sin crédito a los demás ciclos. Lo interesante es que no es así, cada circunstancia ha sido perfecta, mágica y de igual importancia.

No fui menos cuando bebía y fumaba en exceso que cuando me dio por ser deportista. No estuve más cerca del cielo cuando dejé de comer carnes que ahora que ya no soy vegetariana. Tampoco fui más exitosa cuando era empresaria y gané premios y viajes que cuando trabajaba “ad honoren” en una fundación. No fui más valiente cuando emigré a otro país sin dinero en el bolsillo que cuando me quedé en la patria con la seguridad del quince y último. Ni más buena cuando iba a la iglesia y rezaba que cuando decidí que mi corazón era mi única religión y templo. Tampoco fui menos digna cuando cometí infidelidades que cuando me comprometí  a ser fiel. Ni divorciarme me hizo menos honorable que estar casada. Ser medio hippie y bohemia no fue mejor que organizarme y establecerme.

Podría no parar de hacer comparaciones porque he pasado por tantos períodos, he sido tantas cosas diversas y ¡cuánto me alegro por habérmelo permitido!

Cada vez que me encuentro con alguna persona de una temporada de mi vida distinta a la que vivo en este momento, me doy cuenta cuan bueno fue aquel otro instante al sentir el amor que brota de mis ojos, mi corazón calentarse tanto que logro sentirlo en el pecho y conmoverme como si jamás hubiese pasado el tiempo; entonces recuerdo cuán valioso fue todo, absolutamente todo.

Es como si en verdad hubiese ocurrido todo a la vez, o más bien como si nada hubiese sucedido porque la sensación es la misma, permanece, no cambia. Algo más denso y permeable ha estado siempre y perpetúa, viaja en el espacio, aunque cambian las caras, las formas, los paisajes, está todo unido y en paralelo.

Es difícil ponerlo en palabras pero es un deleite darse cuenta de que lo que somos siempre ha estado ahí y ha sido lo mismo. Me genera mucha paz estar al tanto de que nada puede lastimarme, que algo pueda salir mal es una quimera y que nada está pasando aunque parezca que ocurre de todo…

Es profundamente conmovedor e inspirador, solo quería compartirlo…

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Todo empezó un día de vacaciones sentados frente al mar. Conversábamos acerca de nuestro tiempo juntos y nos dijimos: Si algún día nos casamos, ¡hagámoslo en la playa!.

En realidad no lo recuerdo exactamente pero lo de la playa debo haberlo sugerido yo, porque fue un sueño que tuve desde pequeña. La grandiosidad del agua, el aire, los colores naturales y un techo azul abierto maravilloso dejándonos ver hacia el infinito…En fin, solo fue una idea, no había ninguna certeza ni acuerdo formal pero yo comencé a planificarlo en mi mente y hasta en papel, porque suelo anotarlo todo y planificar por escrito, hacer mapas mentales, listar las necesidades, etc, etc, etc…

No le dije nada a el pero escogí la fecha en que me gustaría celebrarlo, exactamente un año después de esa conversación. Le escribí a una amiga de la juventud que es mi diseñadora de modas favorita y le dije que posiblemente me casaría en julio 2013 y quería que ella me diseñara todo, pero que nadie sabia aún. Mande mensaje a todos mis amigos de afuera del país para que pudiesen organizarse económicamente si deseaban estar presentes, y esperé…

En el mes de Noviembre, para mi cumpleaños, mi mejor amiga en complot con mi novio me organizaron una escapada sorpresa a uno de mis lugares favoritos en el mundo: La Ciénaga. Cuando niña íbamos con mi papá y mi tío, El Ziggy, un cantautor de esos bien hippies y rebeldes. Mi abuelo tenia una casa allí y a mi me encantaba esta cuestión de estar alejados, en la naturaleza, encerrados entre el mar y la montaña; ademas que disfrutaba inmensamente ver a mi tío sentarse con su guitarra a componer canciones sobre los pescadores de la zona, con los que a veces salía a pescar y bebía hasta al amanecer.

Bueno, allí, a la luz de las estrellas sumergidos en el mar por la noche, mi novio sacó un anillo y me dijo que quería pasar el resto de su vida conmigo…

No es absolutamente mentira eso que dicen que las mujeres soñamos con el vestido blanco y el príncipe azul, y es que desde muy niños Disney nos empieza a contar esa historia con sus dibujos animados y lo vemos tantas veces que se nos queda grabado en el subconsciente. Luego todas las películas de Hollywood nos echan el mismo cuento, los comerciales de TV, las telenovelas, los medios de comunicación con tanto bombardeo por todas partes, que ya ni sabemos si en verdad ¿lo queremos nosotros  o quien?. Yo reconozco que de niña lo quise mucho pero de adolescente me pelee con todas las historias románticas (bueno en verdad me peleaba con todo solo por llevar la contraria je je) lo cierto es que ya no quería ni casarme ni creía en ninguna tontería de esas que consideraba cursi. Luego en mis años de Maestría Espiritual descubrí que el verdadero amor nada tenia que ver con los cuentos de hadas y que el romanticismo no es mas que una necesidad de sentir que algo y/o alguien nos completa internamente porque tenemos la incapacidad de llenarnos con nosotros mismos.

La experiencia que tuve con mi boda fue única y muy enriquecedora. Yo decidí lanzarme al agua, como coloquialmente se dice, absolutamente consciente, sabiendo que lo único eterno es la luz que soy por dentro y que a la única persona que necesito para ser feliz es a mi misma. Con esa cálida certeza, pude elegir jugar una vez mas como una niña y hacerlo al 100%, usarlo como una nueva oportunidad de ser mas, de dar mas y crecer mas. En definitiva si iba a hacerlo, mejor realizarlo con toda mi pasión y entrega, como me gusta hacer las cosas.

Los próximos ocho meses se convirtieron en un viaje inimaginable. Me dediqué a hacerlo todo yo misma con el amoroso apoyo de mis seres queridos. Absolutamente cada detalle de ese evento salió de mi. Escoger la fecha, el lugar, el tipo de decoración, la música, el menú, hacer las invitaciones, los centros de mesa y los recuerdos. Escribir mis votos, crear la ceremonia con sus lecturas, así como todo el diseño del altar con cada uno de sus elementos. Lo mas importante para mi era colmar de atenciones a nuestros invitados, llenarlos con la sencillez y calidez de la tierra venezolana, regalarles un momento inolvidable, una horas de alegría sin trajes armados ni tacones incómodos, con la libertad de un espacio abierto en el que correr, sumergirse en el mar, tomar el sol o simplemente reposar en la arena. Hacerles sentir cuan valioso había sido para nosotros, el que cada uno de ellos estuviese presente en alguno de los instantes de nuestra vida, que nos condujeron hasta ese día.

Realmente si hay algo que puede describir mi ser a la perfección fue ese 25 de julio de 2013. Un obsequio que me di a mi misma y en el que quise incluir a todos. Intenté que por lo menos los mas cercanos tomaran alguna participación, fueran parte de la aventura a la que mi pareja me invitó. Me reuní con seres de la infancia, llamé a amigos con quienes no hablaba por muchos años, escogí verdaderos artesanos, artistas para cada cosa: la vestimenta, los anillos, los accesorios, las flores. Aprecié el tener tanta abundancia porque pude darme el lujo de escogerlo todo, quien me casara, quien me vistiera. No había organizadora de eventos ni salón de festejos, fue la madrina quien armó todo, mis hermanos, mis primos, mis tías, mi padre, quien casi se vuelve loco el y a mi paciente madre, porque yo siempre lo saco de sus esquemas y paradigmas mentales. Mi esposo junto a su familia tejieron para mi una red de pesca como parte de la decoración, mi suegra cocinó. Todo fue perfecto y mágico…

Ha transitado ya 1 año desde ese momento y no podía dejarlo pasar, quería compartirles esta parte de mi vida  porque creo que todos debemos darnos eso al menos una vez, o ¿por que no siempre?, el regalo de lanzarnos 100% mas allá de los miedos y de cualquier límite, a dárnoslo absolutamente todo, a permitirnos tener lo que queremos tal como lo queremos, sin escatimar, a amarnos tanto que no exista ni un solo elemento que dejemos por fuera. Yo me lo di todo y estoy segura que en ese dar llené de oportunidades a muchos, de  reír, de re-encontrarse, de llorar, de verse a si mismos, de atravesar limitaciones, de vivir momentos alegres e inolvidables y también de dar y darse.

Después de la diversión del proceso de tanto hacer y planificar por meses, me olvidé de todo y disfruté al máximo aquel día de playa, descalza, en traje de baño, con el cabello y el maquillaje mojado, saltando en el mar, bailando al ritmo de los tambores, tomándome fotos cómicas, rodeada de tantos personajes maravillosos de mi historia, estando completamente en el momento presente y recibiendo la inmensidad de todo lo que me atreví a hacer y a darme, recibiendo tanto que no alcanzan las palabras para describirlo.

Yo tuve mi boda soñada, no la de los cuentos de hadas, yo hice de aquel acontecimiento humano un retrato perfecto de lo que soy, de mi verdadera pasión y de lo que, para mi,  es realmente importante mantener vivo en este camino que estoy transitando: el amor, la entrega, la dicha y la unidad.

¡Feliz 1er Aniversario!

Si quieres disfrutar un poco más te invito a visitar el blog de mi boda http://vickale.wordpress.com

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Estábamos ya por finalizar este juego en la fase a la que nadie quiere llegar: el regreso. El viaje fue un partido largo, emocionante y apasionado. Lo vivimos al máximo y entregamos todo como los mejores atletas del mundo. Cinco días nos llevó el retorno y cada uno fue como un glorioso tiro penal cobrado y anotado.

El primero fue la visita a Simone en Florianópolis después de seis años sin vernos. Esta vez el autobús lo tomamos de día y pudimos disfrutar del hermoso paisaje desde Río hacia el sur, con sus vías completamente verdes. Realmente Brasil nos recibió amablemente, todo se dio de manera perfecta, su capacidad para atender al turista, sus maravillosos medios de transporte dentro y entre las ciudades, estos últimos con wi-fi, nos permitieron tener una estadía estupenda.

Mi querida amiga nos buscó al terminal y después de un ameno desayuno ella se fue a trabajar. Nosotros nos aprontamos para salir a conocer un poco, pero a la una de la tarde ya estábamos de nuevo con Simone viendo el partido Brasil-México en un bar al borde del rio, donde reímos a carcajadas y tomamos muchas cervezas.

Con Simone en Florianópolis

Florianópolis

Este fue uno de mis días favoritos en este país. Ver el juego con mi amiga rodeada solo de brasileros gritando y bebiendo. Compartir con ella que es una persona tan fresca y alegre. Pasear de noche por la playa y los lugares que mas le gustan de su ciudad. Y desayunar juntas a la mañana siguiente recordando tantas cosas, contándonos de nuestras nuevas vidas y agradeciendo la infinidad de posibilidades que están dadas para cada una.

Corrimos, literalmente, para tomar el bus que casi nos deja, y salimos de Brasil pero volvería una y mil veces a la linda Floripa, porque sé con certeza que siempre encontraré un hogar cálido con sus puertas totalmente abiertas para mi.

El segundo y mejor penal de la tanda, fue disfrutar en Montevideo la victoria de La Celeste ante Inglaterra con aquellos dos goles de Suárez en el histórico día de Artigas. Llegamos a media mañana y nos quedamos en casa viendo el partido, en aquella misma televisión que en el año 2010 sufríamos Meme y yo observando a Fucile tirado en el campo sin moverse, en el mismo sillón donde nos mordíamos los dedos en el juego contra Ghana, y en el mismo salón donde hinchamos y celebramos el 4to lugar de Uruguay en el Copa de Sudáfrica.

Allí estábamos con la bandera, las camisetas celeste y también las bufandas ¡Toda la cábala armada! Lo más divertido era escuchar los comentarios de Lilita dándole mensajes moralistas a los jugadores uruguayos: ¡No, eso no lo podés hacer! – decía; pero ella, a sus 74 años, era la primera que deseaba bajar a La Rambla al terminar el partido, y así lo hicimos. Gritos, fuegos artificiales, bocinazos y el repetido canto: “volveremos a ser campeones como la 1ra vez…” Los charrúas estaban de fiesta disfrutando el respiro que le dio aquella victoria, y nosotros, estos cuatro aventureros, fuimos parte de ella. La celebración la terminamos con cerveza, mozzarella y faina en el Bar Valerio de la esquina.

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Bar Valerio en Pocitos, Montevideo

Al día siguiente marcamos el tercer penal con un súper completo y último día en la tierra oriental. Desayunamos con Nico en su hermoso y nuevo apartamento con estufa a leña y terraza. El placer de ver tan feliz con su vida a un amigo tan cercano, escuchar sus historias y sentirlo tan distinto, re-encontrarse en ese abrazo que nunca cambia mas allá de cualquier circunstancia.

Conocer el mítico Estadio Centenario, pasear por el parque Batlle, respirar ese aire divino y caminar por la 18 de julio hasta sentarnos en un bar a comernos el último pedazo de buena carne. Entrar a la tienda del Hincha y comprarme aquella mochila de la selección que tanto quería. Y cerrar con broche de oro en casa de mi querido Diego, quien me recibió otra vez con su guitarra, su canto y esa amistad que nos da para charlar por horas, de tantas cosas. Me fui de allí con ganas de seguir cantando con Natalia y Kari, dejando siempre un espacito para retornar otra vez porque me quedo con gusto a poco, y hay que volver, hay que volver eternamente a donde uno se siente tan bien… Así dijimos adiós a Uruguay, yo con lágrimas en los ojos y con mi corazón hinchado de tanto agradecimiento.

Guitarrada en casa de Diego

Guitarrada en casa de Diego

Ya casi ganábamos el juego y estábamos relajados de vuelta en Buenos Aires, con el problema resuelto de las tarjetas de crédito haciendo compras para terminar el cupo en dólares. Paseando por el Centro, hospedados en un cómodo Hotel en la calle Suipacha.

Ese día anotamos el cuarto penal viendo en el propio suelo argentino el único balón que entró al arco en los últimos minutos entre Argentina e Irán. No podíamos terminar este viaje sin vivir aquella experiencia. Los porteños estuvieron con el ceño fruncido todo el partido hasta que su Dios de la cancha, Messi, les hizo el milagro y comenzó la algarabía. Finalmente pudimos celebrar, en sus propias tierras, al menos un gol de la selección de cada país que visitamos.

Aquella noche terminó con buen cine y el último penal lo cobramos 24 horas después, justo antes de partir a tomar el avión, despidiéndonos en el Tango Porteño con una fabulosa cena-show y nuestras franelas de la Fifa World Cup Brasil 2014.

El equipo de campeones

El equipo de campeones

Así que triunfamos con ventaja en el marcador en este tour mundialista lleno de anécdotas y experiencias inimaginables, al igual que un encuentro de fútbol, pasando por diferentes ritmos y viviendo tantas emociones distintas. Con tiempos de juego lento, momentos de tensión frente al arco y la euforia cuando se anota un gol. Logramos el sueño sin importar cuántos obstáculos y como un equipo de campeones volvimos a Venezuela alzando la Copa de la confianza.

Nuestro país no es el mejor del mundo, es quizás en la actualidad el ultimo en la lista, sin embargo, hay un algo arraigado en nuestra idiosincrasia, que más allá de esta gran crisis que vivimos, nos sigue identificando como venezolanos: esa creatividad, un tanto informal pero alegre, que ponemos siempre para encontrar las maneras de alcanzar todo lo que queremos.

¡Vamos Vinotinto que si se puede, nos vemos en el Mundial Rusia 2018!

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Eran las seis de la mañana cuando llegamos a Sao Paulo. Ya se sentía en el ambiente la emoción y la energía de la Copa del Mundo. Franelas (remeras) amarillas, acentos de todas partes, distintos idiomas. Rápidamente fuimos a buscar pasaje para Fortaleza, porque en dos días teníamos que estar allá en el juego, pero ninguna compañía tenía disponibilidad para llegar a tiempo.

Desayunamos, buscamos oficina turística que nos diera información y mapas, como hacíamos en cada ciudad al llegar, y entramos a un cyber a buscar pasajes de avión por internet. Parecían un poco costosos pero podríamos reducir gastos regresando en autobús, el asunto era buscar una agencia de viajes para comprarlos, porque como ya les conté, los venezolanos no tenemos mucha capacidad de cupo en dólares para comprar por la web.

Desesperados ya por tomar una ducha nos fuimos a un hotel por recomendación de los chicos del turismo, afortunadamente tenían disponibilidad y nos dejaron tomar las habitaciones de una vez. Después de tres noches finalmente íbamos a dormir de nuevo en una cama. Nos bañamos, cada uno se colocó la camiseta de su equipo de fútbol y emocionados nos fuimos al estadio donde se llevaría a cabo la gran inauguración del Mundial Brasil 2014.

Estación de Metro

Estación de Metro

¡Qué ciudad tan gigante! Aquello era increíble, el metro tenía como unas 64 estaciones en 5 líneas diferentes. A veces subíamos tres escaleras para tomar el vagón sobre la ciudad y luego teníamos que volver a bajar para tomar uno subterráneo. Mientras más se acercaba la hora del juego mas personas con camiseta amarilla había en la calle, se aglomeraban en todas partes. Nos encontramos con venezolanos, pero también habían colombianos, uruguayos, mexicanos, croatas, chilenos, bosnios. Era una conglomeración de ciudadanías.

Estadio Arena Corinthians

Estadio Arena Corinthians

Llegamos a la última estación. La alegría y euforia en el ambiente era contagiosa. Gritos, consignas, vuvuzelas, pitos, cervezas. Todos compartiendo y caminando hacia la entrada del estadio. Trasvestis, estatuas vivientes, disfraces, banderas, personalidades, medios de comunicación. ¡Una verdadera fiesta!

Inauguración del Mundial 2014

Inauguración del Mundial 2014

Nos tomamos fotos, hablamos con muchos, llegamos lo mas cerca de la entrada que pudimos y luego intentamos pasar a una zona con pantalla para ver el juego pero fue imposible, había demasiada gente. Nos fuimos al Fifa Fan Fest y el intento por entrar fue aún mas caótico. Lo cierto es que lo vimos  en una calle con cientos de personas abarrotadas frente a un pequeño bar que puso TV hacia fuera y cada vez que Brasil hacía una buena jugada salían por las ventanas de la casa de arriba unos jóvenes gritando y moviendo su bandera. ¡Realmente fue tan divertido!

Cerca de la entrada del Estadio

Cerca de la entrada del Estadio

Explicar lo que significa estar en un país tan futbolero el día de la inauguración de una Copa de la Fifa y que este país gane el partido, la verdad que es muy difícil, es como que en unas horas todos se olvidan del hambre, de los conflictos económicos, de las diferencias políticas y las dificultades cotidianas, y cuando hablo de todos, me refiero a los mas pudientes, los del medio, y también a esa familia entera que estaba viviendo en una tienda de campaña en el parque que estaba justo atrás de nosotros, mientras veíamos el juego.

Aquella noche el cansancio y la algarabía vivida nos hizo dormir como bebés. Ya habíamos hecho el primer gol pero seguía al día siguiente ir a conocer uno de los mejores Museos del Fútbol, el del Estadio Pacaembú. La verdad es que ver la historia de los mundiales contada de esa manera fue muy lindo, yo me conecté con los recuerdos de mi niñez y el “cómo” comenzó mi pasión por este deporte. También aprendí mucho. Nos llevó casi medio día y fue bastante relajado. Al terminar nos sentamos en el bar de afuera a tomar unas cervezas y a ver el 1er juego de México en la Copa.

En el Museo del Fútbol

En el Museo del Fútbol

Aún no resolvíamos lo del pasaje a Fortaleza. Fuimos a dos agencias de viaje y tampoco había disponibilidad en avión. Aquello fue un gol en contra, ese fue el único día en que la tripulación discutió, unos querían hacerlo todo por estar allí y otros no tanto. No hubiese sido un viaje completo sin aquellas diferencias, es parte de la vida, así que nos tocó soltarlo y traernos las entradas como suvenir, no hubo manera de llegar al partido.

El recorrido por la ciudad continuó caminando por la congestionada avenida 25 de Marzo, con almuerzo en un bar muy elegante donde nos comimos las mejores hamburguesas del tour y disfrutamos sorprendidos la terrible e inminente derrota de España ante Holanda. Cuando íbamos a tomar el metro nos dimos cuenta que estábamos muy cerca del Fifa Fan Fest, así que esta vez si pudimos entrar y disfrutar de aquella divertida experiencia viendo el último partido del día, el de Chile, en pantalla gigante, rodeados de nuevo por una gran y diversa multitud.

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Porto Alegre

Porto Alegre

Después de un largo y anecdótico viaje con mexicanos, argentinos y diversas nacionalidades, llegamos a Porto Alegre y nos recibió un gigante con pelota en mano y la camiseta del seleccionado.

Compramos inmediatamente el pasaje al siguiente destino y nos dispusimos a recorrer aquella ciudad bastante húmeda, en un bus turístico sin techo que congestionó mi nariz con una terrible alergia. Sin embargo, disfrutamos muchísimo todas sus paradas, especialmente cuando vimos el primer estadio de fútbol donde se jugaría en unos días algún partido de la Copa del Mundo, el estadio Beira-Rio.

Estadio Beira-Rio Fifa World Cup 2014

Estadio Beira-Rio Fifa World Cup 2014

Particularmente estábamos fascinados con el verdor y los parques en el medio de la ciudad, las bellísimas ventas de flores y el Mercado Público limpio, ordenado y repleto de víveres e insumos. Aprovechamos al máximo este día y fue aquí que probé por primera vez la rica “farofa” que degusté durante toda mi estadía en Brasil y no fue sino hasta la última parada, que descubrí que simplemente se trataba de yuca molida, como una especie de harina condimentada.

Tampoco olvidaré jamás el limpio y cómodo baño de aquel lugar donde nos sentamos a tomar un delicioso café y a aprovechar el wi-fi. Tendríamos varias paradas antes de volver a tener una habitación privada, así que un buen tocador era muy apreciado. Esa noche antes de partir nos dimos cuenta muy tarde que en el terminal existían duchas, así que nos perdimos esa oportunidad antes de tomar el bus para Curitiba.

Tempranito estábamos ya en esa hermosísima, moderna y ecológica urbe que nos enamoró por sus novedosas paradas de transporte público, la estación de tren convertida en bello centro comercial, sus espectaculares parques y museos, especialmente el de Oscar Niemeyer, quien ha modernizado no solo a Curitiba sino a otras ciudades de Brasil. Es, con seguridad, un lugar al que volveríamos de nuevo. Lamentablemente no nos dio el tiempo para disfrutarlo tanto porque luego de conocer el estadio Arena de Baixada, nos fuimos al Ticket Center de la Fifa y perdimos muchas horas tratando de conseguir entradas para algún partido.

Estadio Arena de Baixada Fifa World Cup 2014

Estadio Arena de Baixada Fifa World Cup 2014

Allí con paciencia en una fila esperábamos varias personas de distintas procedencias a que en las pantallas se liberaran lugares. Sorpresivamente se abrieron dos espacios para la inauguración pero un chico argentino estaba delante de nosotros y logró comprar uno, el otro se lo llevó algún empleado de otra oficina de la Fifa que fue mas rápido, porque esto era como una casa de apuestas, cientos de personas estaban pegados a una computadora esperando que alguien re-vendiera para tomar el lugar, había que estar atentos y ser muy habilidoso.

Estando ahí descubrimos que la venta de boletos a los partidos se realiza por sorteo. A cada país se le otorga una cantidad específica. Por ejemplo a Venezuela no se le dio la posibilidad de comprar ni una sola entrada para la inauguración, es por eso que a nosotros siempre nos aparecía por internet desde el 2013 que estaban agotadas. Los países que mas disponen de tickets son USA y Cánada.

No había lugar para ninguno de los juegos de las ciudades que visitaríamos, todos los estadios del sur estaban repletos y solo había disponibilidad para las localidades del norte de Brasil, que por ser un país tan grande, las distancias son inmensas. Después de una larga espera decidimos comprar para el juego de Uruguay-Costa Rica y cambiar nuestra trayectoria aunque fuese un lugar muy lejano. Estábamos dispuestos a pasar las horas que fuesen necesarias en una carretera para poder ir a un juego en vivo.

FULECO, mascota del Mundial Brasil 2014

FULECO, mascota del Mundial Brasil 2014

Salimos de allí a tomar el bus que nos llevaría esa noche hasta Sao Paulo. Íbamos mas contentos que muchacho chiquito con juguete nuevo, lo que no sabíamos es que nos esperaba una tediosa y larga agonía para conseguir pasaje hasta Fortaleza, que era a donde se llevaría a cabo ese partido.

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