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Posts Tagged ‘Fútbol’

Hace una semana mi gran amiga, socia, compinche y hermana, Maria Laura, me etiquetó en una publicación en Instagram donde promovían en Caracas un conversatorio  con un cicloturista uruguayo. No conocía para nada la historia de este joven, pero como ella sabe que todo lo que tenga que ver con Uruguay me hace brincar de una pata, pues no dudó en avisarme.

 

Confieso que no investigué nada sobre el tema pero me llamó la atención que en la publicación este muchacho decía: ¡Lléguense todos los viajeros, soñadores, emprendedores, que amen este país. Están todos invitados! Así que yo me lo tomé personal, me puse mi camiseta celeste de la selección uruguaya de fútbol, mi gorra de Uruguay y manejé durante una hora aproximadamente desde mi ciudad hasta la capital, para participar en la conversa.

 

La Plaza Miranda de Los Dos Caminos tenía una alfombra de grama artificial donde ya varias personas estaban sentadas esperando. Habían también sillas atrás, unos pendones adelante, de las organizaciones que estaban promoviendo el evento, una bicicleta  apoyada a la pared, sonido y un toldo pequeño. Todo realmente muy sencillo. En el público había muchos jóvenes, personas con sus bicicletas, adultos, padres con sus niños. Una audiencia muy diversa pero que tenían en común el verse todos contentos.

 

Me senté en el piso en segunda fila y de pronto presentan a un joven cabello largo, barbudo, delgado, con piel visiblemente tostada por el sol, gorra, varios collares en su cuello tipo amuletos, bermudas, alpargatas y chaqueta tricolor venezolana. Por el tono de su voz pude concluir que no es oriundo de Montevideo sino de alguna otra provincia de la República Oriental. Parecía que todos ya lo conocían pues lo trataban con mucha familiaridad. Le iban haciendo preguntas sobre su viaje, que pude descubrir había comenzado el 14 de marzo de 2016 saliendo desde Uruguay pasando por Argentina, Chile, Bolivia, Perú, Brasil y Venezuela, con destino final Panamá.

 

Mi corazón conectó inmediatamente con su acento y esa forma pausada de hablar, que me hizo volar hacia atrás a algún banco de La Rambla sentada conversando con un amigo. Si cerraba los ojos me parecía que al escucharlo estaba en la Plaza Cagancha, pero rápidamente la pregunta de alguno de los asistentes me hacia volver a caer en cuenta que estaba era en la Plaza Miranda de Caracas, y no en el centro de Montevideo.

 

Fue realmente un momento especial, de esos instantes donde pareciera que todo es bueno, hermoso y nada puede turbar esa calma interior. Una comunión de energías y seres sintonizados en agradecimiento y apreciación. Todos querían conocer y saber mas, algunos solo le manifestaban su amor con palabras, invitaciones o dándole regalos.

 

Yo no quiero contarte su historia, no es esa mi intención, deberías conocerla por ti mismo, y es el quien mejor la cuenta. Si puedo decirte que Tabare Alonso me pareció un joven sencillo, amable, con una profunda paz y presencia. No se le sentía  ningún afán ni premura. Hablaba de su bicicleta como su mas grande compañera, y se podía notar en el un gigante desapego.

 

No me pareció que sea su largo viaje lo más valioso, sino la transformación que ha sufrido durante el trayecto. Dejó muy claro en su oratoria que no es el mismo chico que salió de su país con el deseo de alcanzar un sueño. Aquel que buscaba descubrir paisajes ahora busca conocer a las personas.

 

Quedé fascinada con su ser y su inspirador mensaje de sencillez y libertad. Pero mas encantada quedé aun con su perfecta percepción de lo mas grande que  Venezuela tiene como país, y somos nosotros, su gente. Frases como: Aquí aprendí a abrazar. Nunca había sido tratado con tanto amor, generosidad y hospitalidad. No hay gente como la de esta tierra. La Guardia Nacional me dio café y me apoyó. He sido cuidado, me han dado comida, atenciones y hasta esta chaqueta.

 

Pareciera que sus ojos pudiesen ver algo que muchos hemos perdido de vista, y esa nueva mirada venida desde fuera ha inundado de esperanzas a muchos que hoy lo siguen por las redes sociales, se llegan hasta sus encuentros, lo acompañan en bicicleta y le han aupado a que lleve esa visión a escuelas, medios masivos y comunidades.

 

De verdad que vale la pena seguir su travesía, esta repleta de lecciones simples pero muy valiosas. A mi me ratificó que no soy la única loca que piensa que todo sueño puede hacerse realidad, y que no hay un único camino para lograrlo. Me sirvió para validar mis propios anhelos, pensamientos y sentires. Me inspiró a continuar construyendo mi propia historia, y seguir confiando en mi premisa de que todos tenemos una que vale lo suficiente como para ser contada.

 

¡Gracias Tabare Alonso! Tuve que irme antes de que terminaras y me quedé con ganas de tomarme la foto, tu con la chaqueta tricolor y yo con mi camiseta celeste. A mitad de tu paso hacia Valencia, entre Caracas y Maracay, tenés una amiga en una ciudad pequeña llamada La Victoria, podés parar si querés, te hacemos una rica comida y te muestro mi bandera oriental firmada por los jugadores de nuestra Celeste. Me siento retribuida al saber que así como yo hablo hermoso de Uruguay, ahora hay un uruguayo que puede llevarle a muchos la verdad de lo que es mi magnifica Venezuela ¡Por favor no parés de rodar y contáselo a todos!

 

Ya cuando  caminaba de salida hacia mi auto, cabizbaja porque se hizo de noche y no podía quedarme mas, pensaba que ya no tendría foto para acompañar este escrito en mi blog, pero de repente una sonrisa se dibujo en mis labios al recordar tus palabras:  “Me gustaría inspirar a otros a que la vida es mas simple”. Entre risas me dije a mi misma: ¡Vamos Victoria que la vida es más sencilla, usa la creatividad y toma una foto! Aquí se las dejo, es mi recuerdo de aquel 19 de de enero de 2017 en que conocí al uruguayo que rodó para encontrar el paraíso.

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Ya van a hacer casi 20 años desde la primera vez que, viviendo en USA, una señora muy amable me habló del Mercadeo en Redes. Recuerdo perfectamente que yo trabajaba como recepcionista en una mueblería y ella me invitó a tomar un café en mi hora de descanso. Nos sentamos en una linda cafetería y ella me echó un cuento del cual yo ya no me acuerdo nada (risas), ni siquiera puedo recordar el   nombre de ella, pero si tengo su cara y su presencia grabada como una fotografía en mi memoria.

Lo cierto es que ese fue mi primer contacto con este concepto. Un año más tarde estaba ya en Venezuela desarrollando por mi propia experiencia un negocio de este tipo. Fue una aventura muy interesante, de la cual, más allá de los logros, el dinero y los viajes, lo que más me quedó fue el haber conocido a personas que, con su ejemplo, me mostraron lo ilimitado que puede ser el potencial humano y cómo cualquier cosa es posible para aquel que “cree” y que trabaja con persistencia y constancia.

Hace unos meses cuando mi esposo llegó un día a casa, después de ir a una charla con mi papá, y me dijo: -voy a hacer un negocio de Mercadeo en Redes-, yo no podía creerlo. Es como cuando piensas que ya hay cosas que pasaron en tu vida y no volverán, pero ellas retornan a ti de alguna manera y te haces la pregunta ¿será que este ciclo no se cerró? Para mí esto más bien era algo que no tenía nada que ver conmigo, era un proyecto que estaría buenísimo para mi esposo porque ya yo lo había vivido, pero ¡estaba equivocada! (risas).

Un día decidí acompañarlo a un seminario y la verdad no me gustaba mucho todo el entusiasmo que había en el lugar, soy de las personas que me gustan más los ambientes calmos que aquellos donde todo el mundo grita como para subirse el ánimo. Pues resulta que el orador del evento tenía algo en común conmigo, su pasión por el futbol y su amor por Venezuela. Este joven estaba contando como, gracias al desarrollo personal que había obtenido en ese negocio, un día recibió una llamada donde se le invitaba a ser el coach motivacional de la selección Vinotinto Sub 17 pero no había asignado ningún tipo de recurso económico para ese cargo, es decir, si él quería participar tenía que trabajar gratis. Fue como un eco que resonó dentro de mi cuando él dijo: Y pude hacerlo, pude trabajar gratis por mi país, gracias a que este negocio me da el suficiente dinero como para hacer lo que amo hacer.

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¡Gracias Jeremias!

Desde ese día he acompañado a mi esposo en esta actividad económica y todo nuestro mundo se ha transformado, es como si hubiésemos empezado a vivir una nueva vida, y siempre estaré agradecida a él por haber tomado tan sabia decisión.

Puedo decirles que nuestro entorno está lleno de personas con altos estándares y valores. Formamos parte de una comunidad en la cual el foco no soy yo como individuo sino todas las personas que conforman el equipo. Vivimos con una visión inmensa de lo que viene, y con la paz interior de saber que todo lo que hacemos trae el bien al mayor número de áreas en la vida ¡Esto realmente me emociona! Saber que soy capaz de ver más allá, porque no muchos logran verlo, a veces estamos tan prisioneros de los miedos, de las ideas fijas de cómo tienen que ser las cosas y tan enfrascados en nuestra manera de hacer dinero y sobrevivir que nos hacemos ciegos a lo que es obvio, está pasando justo en frente de nuestras narices y no lo vemos, entonces vienen las circunstancias duras, nos arropa la realidad y estamos hasta deprimidos y robotizados, pero no nos hemos dado cuenta. Allá afuera las personas están tan tristes y ni siquiera se percatan de ello…

Nosotros somos muy afortunados ¡realmente lo somos!  El Mercadeo en Redes nos llevó a formar parte de  una tribu de excelencia. Dejamos de pensar en nuestros “problemitas” y nuestras necesidades, las cuales se han visto resueltas y satisfechas al enfocarnos en los problemas y anhelos de los demás; por tanto, no solo estamos pasando por la vida para tener una familia de papá, mamá e hijos, ni tampoco vivimos solo para tener una casa, un carro, un trabajo y vacaciones dos veces al año. Tenemos “propósito”, aportamos cada día, a todo nuestro alrededor, dejando de ser pobres de mente y de bolsillo y colaborando a que muchos otros también dejen de serlo ¡es una gran vida!

La felicidad y la prosperidad nace de ahí, esa sensación de plenitud que tanto buscamos, algunos en las profesiones, otros en la meditación, algunos en lo material y otros en lo espiritual. Actualmente en Venezuela muchos lo buscan, lo anhelan, lo ameritan en lo económico, porque todo está tan duro, no importa cuál sea la condición social, yo lo veo todos los días, personas que están desesperanzadas y siguen intentando subsistir, buscar el pan para sus casas o mantener la posición que tanto les costó construir, y se quedan dando vueltas en un mismo eje sobre si mismos sin poder encontrar la salida, y se olvidan de ver alrededor y hacerse la gran pregunta; ¿Qué puedo hacer distinto? ¿Qué puedo dar yo?

Para mi esa es la única manera, crear equipos, hacer cosas que traigan beneficio para muchos y para todo, es un salto de conciencia, y todo viene agigantado de vuelta hacia ti cuando tienes el coraje de hacer esto. La abundancia fluye, no solo en dinero, sino en amor, en compañía, en dicha, en ética, en grandeza. Es simplemente una Economía Consciente  y Colaborativa, donde el mundo cambia, somos parte de esa transformación y logramos trascender.

Algunos ya estamos listos para esto ¿lo estás tú?

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Estábamos ya por finalizar este juego en la fase a la que nadie quiere llegar: el regreso. El viaje fue un partido largo, emocionante y apasionado. Lo vivimos al máximo y entregamos todo como los mejores atletas del mundo. Cinco días nos llevó el retorno y cada uno fue como un glorioso tiro penal cobrado y anotado.

El primero fue la visita a Simone en Florianópolis después de seis años sin vernos. Esta vez el autobús lo tomamos de día y pudimos disfrutar del hermoso paisaje desde Río hacia el sur, con sus vías completamente verdes. Realmente Brasil nos recibió amablemente, todo se dio de manera perfecta, su capacidad para atender al turista, sus maravillosos medios de transporte dentro y entre las ciudades, estos últimos con wi-fi, nos permitieron tener una estadía estupenda.

Mi querida amiga nos buscó al terminal y después de un ameno desayuno ella se fue a trabajar. Nosotros nos aprontamos para salir a conocer un poco, pero a la una de la tarde ya estábamos de nuevo con Simone viendo el partido Brasil-México en un bar al borde del rio, donde reímos a carcajadas y tomamos muchas cervezas.

Con Simone en Florianópolis

Florianópolis

Este fue uno de mis días favoritos en este país. Ver el juego con mi amiga rodeada solo de brasileros gritando y bebiendo. Compartir con ella que es una persona tan fresca y alegre. Pasear de noche por la playa y los lugares que mas le gustan de su ciudad. Y desayunar juntas a la mañana siguiente recordando tantas cosas, contándonos de nuestras nuevas vidas y agradeciendo la infinidad de posibilidades que están dadas para cada una.

Corrimos, literalmente, para tomar el bus que casi nos deja, y salimos de Brasil pero volvería una y mil veces a la linda Floripa, porque sé con certeza que siempre encontraré un hogar cálido con sus puertas totalmente abiertas para mi.

El segundo y mejor penal de la tanda, fue disfrutar en Montevideo la victoria de La Celeste ante Inglaterra con aquellos dos goles de Suárez en el histórico día de Artigas. Llegamos a media mañana y nos quedamos en casa viendo el partido, en aquella misma televisión que en el año 2010 sufríamos Meme y yo observando a Fucile tirado en el campo sin moverse, en el mismo sillón donde nos mordíamos los dedos en el juego contra Ghana, y en el mismo salón donde hinchamos y celebramos el 4to lugar de Uruguay en el Copa de Sudáfrica.

Allí estábamos con la bandera, las camisetas celeste y también las bufandas ¡Toda la cábala armada! Lo más divertido era escuchar los comentarios de Lilita dándole mensajes moralistas a los jugadores uruguayos: ¡No, eso no lo podés hacer! – decía; pero ella, a sus 74 años, era la primera que deseaba bajar a La Rambla al terminar el partido, y así lo hicimos. Gritos, fuegos artificiales, bocinazos y el repetido canto: “volveremos a ser campeones como la 1ra vez…” Los charrúas estaban de fiesta disfrutando el respiro que le dio aquella victoria, y nosotros, estos cuatro aventureros, fuimos parte de ella. La celebración la terminamos con cerveza, mozzarella y faina en el Bar Valerio de la esquina.

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Bar Valerio en Pocitos, Montevideo

Al día siguiente marcamos el tercer penal con un súper completo y último día en la tierra oriental. Desayunamos con Nico en su hermoso y nuevo apartamento con estufa a leña y terraza. El placer de ver tan feliz con su vida a un amigo tan cercano, escuchar sus historias y sentirlo tan distinto, re-encontrarse en ese abrazo que nunca cambia mas allá de cualquier circunstancia.

Conocer el mítico Estadio Centenario, pasear por el parque Batlle, respirar ese aire divino y caminar por la 18 de julio hasta sentarnos en un bar a comernos el último pedazo de buena carne. Entrar a la tienda del Hincha y comprarme aquella mochila de la selección que tanto quería. Y cerrar con broche de oro en casa de mi querido Diego, quien me recibió otra vez con su guitarra, su canto y esa amistad que nos da para charlar por horas, de tantas cosas. Me fui de allí con ganas de seguir cantando con Natalia y Kari, dejando siempre un espacito para retornar otra vez porque me quedo con gusto a poco, y hay que volver, hay que volver eternamente a donde uno se siente tan bien… Así dijimos adiós a Uruguay, yo con lágrimas en los ojos y con mi corazón hinchado de tanto agradecimiento.

Guitarrada en casa de Diego

Guitarrada en casa de Diego

Ya casi ganábamos el juego y estábamos relajados de vuelta en Buenos Aires, con el problema resuelto de las tarjetas de crédito haciendo compras para terminar el cupo en dólares. Paseando por el Centro, hospedados en un cómodo Hotel en la calle Suipacha.

Ese día anotamos el cuarto penal viendo en el propio suelo argentino el único balón que entró al arco en los últimos minutos entre Argentina e Irán. No podíamos terminar este viaje sin vivir aquella experiencia. Los porteños estuvieron con el ceño fruncido todo el partido hasta que su Dios de la cancha, Messi, les hizo el milagro y comenzó la algarabía. Finalmente pudimos celebrar, en sus propias tierras, al menos un gol de la selección de cada país que visitamos.

Aquella noche terminó con buen cine y el último penal lo cobramos 24 horas después, justo antes de partir a tomar el avión, despidiéndonos en el Tango Porteño con una fabulosa cena-show y nuestras franelas de la Fifa World Cup Brasil 2014.

El equipo de campeones

El equipo de campeones

Así que triunfamos con ventaja en el marcador en este tour mundialista lleno de anécdotas y experiencias inimaginables, al igual que un encuentro de fútbol, pasando por diferentes ritmos y viviendo tantas emociones distintas. Con tiempos de juego lento, momentos de tensión frente al arco y la euforia cuando se anota un gol. Logramos el sueño sin importar cuántos obstáculos y como un equipo de campeones volvimos a Venezuela alzando la Copa de la confianza.

Nuestro país no es el mejor del mundo, es quizás en la actualidad el ultimo en la lista, sin embargo, hay un algo arraigado en nuestra idiosincrasia, que más allá de esta gran crisis que vivimos, nos sigue identificando como venezolanos: esa creatividad, un tanto informal pero alegre, que ponemos siempre para encontrar las maneras de alcanzar todo lo que queremos.

¡Vamos Vinotinto que si se puede, nos vemos en el Mundial Rusia 2018!

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Después de aquel 2do tiempo tan intenso del partido, iniciamos la prórroga en Río de Janeiro. ¿Dónde encontrar hospedaje? Nos fuimos hasta Copacabana pero no había disponibilidad en hoteles ni posadas ni hostales, pero algo teníamos que conseguir porque aquello era realmente hermoso. Íbamos cada uno rodando su equipaje y empezaron a acercársenos personas ofreciéndonos apartamentos. Eso sonaba un poco arriesgado, pero si no se arriesga en el campo no se gana, así que le dimos la oportunidad a un caballero que inspiraba mas confianza y quien resultó ser “Edson”, nuestro ángel de la guarda.

No se podía pagar con tarjeta de crédito así que pagamos, prácticamente con todo lo que nos quedaba en efectivo mas un poco que se pudo sacar de un cajero, el hospedaje de tres noches en un apartamento a dos cuadras del mejor Fifa Fan Fest de la Copa, porque quedaba en la playa. Era pequeño y el baño no muy cómodo ni agradable, la cama de las chicas bastante dura y pagamos por cada noche el doble de lo que habíamos pagado en Sao Paulo, pero la ubicación y la escasez de disponibilidad en la zona lo valía.

Fifa Fan Fest Rio de Janeiro

Fifa Fan Fest Rio de Janeiro

Era el día del primer juego de Uruguay en la Copa (ese del que nos quedaron los tickets) y había que ponerse la camiseta celeste. Río fue lo mejor. Su cielo, su clima, su alegría y frescor, la calidez de su paisaje, ese mar azul inmenso, los morros, y el corcovado a lo lejos en las alturas iluminado en las noches con las banderas de los países participantes en el Mundial. Ahora si sentía que al fin habíamos conocido Brasil.

Ni hablar de la experiencia de ver ganar a Colombia su primer partido, sentados en la arena, con el traje de baño puesto y sin zapatos. Los hermanos colombianos fueron los que mas vimos en este viaje, seguido de los argentinos.

Pero participar en la barra celeste repleta de uruguayos antes de que iniciara el juego traspasó todos los límites de la diversión vivida. Sostener la gigante bandera oriental por una de sus esquinas y conocer a otro venezolano que como yo, llevaba la camiseta yorugua. Brincar, gritar, cantar: “soy celeste…soy celeste…” Mi esposo lo único que hacía era tomarme fotos. Sufrir el partido con tantos compañeros y ver a algunos llorar la inesperada derrota ante la sorpresiva Costa Rica. El despecho lo pasamos ahí con los preciosos shows de samba, sus bailarines en trajes carnavalescos y la exquisita música brasileña.

Barra Celeste en el Fifa Fan Fest de Rio de Janeiro

Barra Celeste

Los dos días siguientes fueron días de paseo por el Centro, subida a los Morros en Pan de Azúcar y por supuesto también hasta el Corcovado. La maravillosa vista de toda la ciudad desde arriba, los paisajes naturales. El buen servicio de los buses. El exquisito y económico plato de Churrasco para tres en aquel lugar que nos recomendó Edson, y que alcanzaba para que los cuatro comiéramos suficiente y abundante. Las fotos con los amigos de los distintos países que íbamos encontrando. Sentarnos libremente a conversar de noche entre tanta gente en la playa, y ver el gol de Messi tomando caipiriña. Conocer el mítico Estadio Maracaná…

Estadio Maracaná

Estadio Maracaná

Todo lo disfrutamos inmensamente como los mejores días de descanso, y eso nos permitió olvidarnos de que empezamos a tener problemas para pasar las tarjetas de crédito a pesar de tener dinero, como suele sucederle a algunos venezolanos por los infortunios del control de cambio del gobierno.

El alargue terminó con empate de vuelta. Por un lado aflojamos al no poder celebrar una victoria celeste estando en la sede de la Copa del Mundo, pero por el otro lado, ganamos y arremetimos con todo, al fluir con lo que se nos iba presentando, entregarnos a aquello que no puede ser controlado, disfrutar de cada experiencia y agradecer la oportunidad de crecer y estar juntos.

Nos fuimos a penales pero como un gran equipo dispuestos a terminar esta prueba, que es vivir con todas sus circunstancias, tirando al arco con el corazón y el alma para regresar a nuestro país con muchas más fuerzas para seguir adelante.

Cristo del Corcovado

Cristo del Corcovado

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Eran las seis de la mañana cuando llegamos a Sao Paulo. Ya se sentía en el ambiente la emoción y la energía de la Copa del Mundo. Franelas (remeras) amarillas, acentos de todas partes, distintos idiomas. Rápidamente fuimos a buscar pasaje para Fortaleza, porque en dos días teníamos que estar allá en el juego, pero ninguna compañía tenía disponibilidad para llegar a tiempo.

Desayunamos, buscamos oficina turística que nos diera información y mapas, como hacíamos en cada ciudad al llegar, y entramos a un cyber a buscar pasajes de avión por internet. Parecían un poco costosos pero podríamos reducir gastos regresando en autobús, el asunto era buscar una agencia de viajes para comprarlos, porque como ya les conté, los venezolanos no tenemos mucha capacidad de cupo en dólares para comprar por la web.

Desesperados ya por tomar una ducha nos fuimos a un hotel por recomendación de los chicos del turismo, afortunadamente tenían disponibilidad y nos dejaron tomar las habitaciones de una vez. Después de tres noches finalmente íbamos a dormir de nuevo en una cama. Nos bañamos, cada uno se colocó la camiseta de su equipo de fútbol y emocionados nos fuimos al estadio donde se llevaría a cabo la gran inauguración del Mundial Brasil 2014.

Estación de Metro

Estación de Metro

¡Qué ciudad tan gigante! Aquello era increíble, el metro tenía como unas 64 estaciones en 5 líneas diferentes. A veces subíamos tres escaleras para tomar el vagón sobre la ciudad y luego teníamos que volver a bajar para tomar uno subterráneo. Mientras más se acercaba la hora del juego mas personas con camiseta amarilla había en la calle, se aglomeraban en todas partes. Nos encontramos con venezolanos, pero también habían colombianos, uruguayos, mexicanos, croatas, chilenos, bosnios. Era una conglomeración de ciudadanías.

Estadio Arena Corinthians

Estadio Arena Corinthians

Llegamos a la última estación. La alegría y euforia en el ambiente era contagiosa. Gritos, consignas, vuvuzelas, pitos, cervezas. Todos compartiendo y caminando hacia la entrada del estadio. Trasvestis, estatuas vivientes, disfraces, banderas, personalidades, medios de comunicación. ¡Una verdadera fiesta!

Inauguración del Mundial 2014

Inauguración del Mundial 2014

Nos tomamos fotos, hablamos con muchos, llegamos lo mas cerca de la entrada que pudimos y luego intentamos pasar a una zona con pantalla para ver el juego pero fue imposible, había demasiada gente. Nos fuimos al Fifa Fan Fest y el intento por entrar fue aún mas caótico. Lo cierto es que lo vimos  en una calle con cientos de personas abarrotadas frente a un pequeño bar que puso TV hacia fuera y cada vez que Brasil hacía una buena jugada salían por las ventanas de la casa de arriba unos jóvenes gritando y moviendo su bandera. ¡Realmente fue tan divertido!

Cerca de la entrada del Estadio

Cerca de la entrada del Estadio

Explicar lo que significa estar en un país tan futbolero el día de la inauguración de una Copa de la Fifa y que este país gane el partido, la verdad que es muy difícil, es como que en unas horas todos se olvidan del hambre, de los conflictos económicos, de las diferencias políticas y las dificultades cotidianas, y cuando hablo de todos, me refiero a los mas pudientes, los del medio, y también a esa familia entera que estaba viviendo en una tienda de campaña en el parque que estaba justo atrás de nosotros, mientras veíamos el juego.

Aquella noche el cansancio y la algarabía vivida nos hizo dormir como bebés. Ya habíamos hecho el primer gol pero seguía al día siguiente ir a conocer uno de los mejores Museos del Fútbol, el del Estadio Pacaembú. La verdad es que ver la historia de los mundiales contada de esa manera fue muy lindo, yo me conecté con los recuerdos de mi niñez y el “cómo” comenzó mi pasión por este deporte. También aprendí mucho. Nos llevó casi medio día y fue bastante relajado. Al terminar nos sentamos en el bar de afuera a tomar unas cervezas y a ver el 1er juego de México en la Copa.

En el Museo del Fútbol

En el Museo del Fútbol

Aún no resolvíamos lo del pasaje a Fortaleza. Fuimos a dos agencias de viaje y tampoco había disponibilidad en avión. Aquello fue un gol en contra, ese fue el único día en que la tripulación discutió, unos querían hacerlo todo por estar allí y otros no tanto. No hubiese sido un viaje completo sin aquellas diferencias, es parte de la vida, así que nos tocó soltarlo y traernos las entradas como suvenir, no hubo manera de llegar al partido.

El recorrido por la ciudad continuó caminando por la congestionada avenida 25 de Marzo, con almuerzo en un bar muy elegante donde nos comimos las mejores hamburguesas del tour y disfrutamos sorprendidos la terrible e inminente derrota de España ante Holanda. Cuando íbamos a tomar el metro nos dimos cuenta que estábamos muy cerca del Fifa Fan Fest, así que esta vez si pudimos entrar y disfrutar de aquella divertida experiencia viendo el último partido del día, el de Chile, en pantalla gigante, rodeados de nuevo por una gran y diversa multitud.

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Porto Alegre

Porto Alegre

Después de un largo y anecdótico viaje con mexicanos, argentinos y diversas nacionalidades, llegamos a Porto Alegre y nos recibió un gigante con pelota en mano y la camiseta del seleccionado.

Compramos inmediatamente el pasaje al siguiente destino y nos dispusimos a recorrer aquella ciudad bastante húmeda, en un bus turístico sin techo que congestionó mi nariz con una terrible alergia. Sin embargo, disfrutamos muchísimo todas sus paradas, especialmente cuando vimos el primer estadio de fútbol donde se jugaría en unos días algún partido de la Copa del Mundo, el estadio Beira-Rio.

Estadio Beira-Rio Fifa World Cup 2014

Estadio Beira-Rio Fifa World Cup 2014

Particularmente estábamos fascinados con el verdor y los parques en el medio de la ciudad, las bellísimas ventas de flores y el Mercado Público limpio, ordenado y repleto de víveres e insumos. Aprovechamos al máximo este día y fue aquí que probé por primera vez la rica “farofa” que degusté durante toda mi estadía en Brasil y no fue sino hasta la última parada, que descubrí que simplemente se trataba de yuca molida, como una especie de harina condimentada.

Tampoco olvidaré jamás el limpio y cómodo baño de aquel lugar donde nos sentamos a tomar un delicioso café y a aprovechar el wi-fi. Tendríamos varias paradas antes de volver a tener una habitación privada, así que un buen tocador era muy apreciado. Esa noche antes de partir nos dimos cuenta muy tarde que en el terminal existían duchas, así que nos perdimos esa oportunidad antes de tomar el bus para Curitiba.

Tempranito estábamos ya en esa hermosísima, moderna y ecológica urbe que nos enamoró por sus novedosas paradas de transporte público, la estación de tren convertida en bello centro comercial, sus espectaculares parques y museos, especialmente el de Oscar Niemeyer, quien ha modernizado no solo a Curitiba sino a otras ciudades de Brasil. Es, con seguridad, un lugar al que volveríamos de nuevo. Lamentablemente no nos dio el tiempo para disfrutarlo tanto porque luego de conocer el estadio Arena de Baixada, nos fuimos al Ticket Center de la Fifa y perdimos muchas horas tratando de conseguir entradas para algún partido.

Estadio Arena de Baixada Fifa World Cup 2014

Estadio Arena de Baixada Fifa World Cup 2014

Allí con paciencia en una fila esperábamos varias personas de distintas procedencias a que en las pantallas se liberaran lugares. Sorpresivamente se abrieron dos espacios para la inauguración pero un chico argentino estaba delante de nosotros y logró comprar uno, el otro se lo llevó algún empleado de otra oficina de la Fifa que fue mas rápido, porque esto era como una casa de apuestas, cientos de personas estaban pegados a una computadora esperando que alguien re-vendiera para tomar el lugar, había que estar atentos y ser muy habilidoso.

Estando ahí descubrimos que la venta de boletos a los partidos se realiza por sorteo. A cada país se le otorga una cantidad específica. Por ejemplo a Venezuela no se le dio la posibilidad de comprar ni una sola entrada para la inauguración, es por eso que a nosotros siempre nos aparecía por internet desde el 2013 que estaban agotadas. Los países que mas disponen de tickets son USA y Cánada.

No había lugar para ninguno de los juegos de las ciudades que visitaríamos, todos los estadios del sur estaban repletos y solo había disponibilidad para las localidades del norte de Brasil, que por ser un país tan grande, las distancias son inmensas. Después de una larga espera decidimos comprar para el juego de Uruguay-Costa Rica y cambiar nuestra trayectoria aunque fuese un lugar muy lejano. Estábamos dispuestos a pasar las horas que fuesen necesarias en una carretera para poder ir a un juego en vivo.

FULECO, mascota del Mundial Brasil 2014

FULECO, mascota del Mundial Brasil 2014

Salimos de allí a tomar el bus que nos llevaría esa noche hasta Sao Paulo. Íbamos mas contentos que muchacho chiquito con juguete nuevo, lo que no sabíamos es que nos esperaba una tediosa y larga agonía para conseguir pasaje hasta Fortaleza, que era a donde se llevaría a cabo ese partido.

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Estábamos allí relajados cenando en un puestecito de la calle principal del barrio histórico de Colonia antes de irnos a dormir, esta vez cada uno bien cómodo, para al día siguiente recorrer con tranquilidad los lindos pasajes y muelles de esta ciudad fundada por potugueses. Fue una agradable caminata, entre piedras, parquecitos, lindas casas, almuerzo en “La Pasiva” y autobús hasta Montevideo disfrutando del verde paisaje.

Llegamos a donde la adorable Lilita, nos abrió la puerta, caminé directo a la habitación y todo estaba igual que como lo había dejado. El cajón negro de cuero al lado de la cama, los banquitos de mimbre, el mismo plumón con mi nombre en sanscrito escrito con marcador en una punta, las sábanas chinas, los cojines. Era como volver a casa y me di un momento a mi misma para disfrutar del llanto, tenía como esa sensación interna de cobijo de: “al fin estoy acá”.

La bienvenida fue estupenda, llena de amor, alegría, regalos y mucha comida. Aquella noche dormí agradecida y plena en aquel cuarto que siento como mío y en donde junto a mi amiga Meme teníamos largas charlas y navegábamos por internet buscando al Don Quijote de su vida. Estaba en aquel departamento donde una vez cerré un ciclo para comenzar otro y en el que yo ando como si estuviese en mi hogar, sin vergüenza ni necesidad de pedir permisos. Era una sensación muy grata.

Empezaron las llamadas, los re-encuentros, los abrazos, las historias. Asado bajo la lluvia en la espléndida casa-vivero de Claudia diseñada por mi querido amigo Josema. Carne buena, chorizos, provolone, la especialidad de pimientos con huevo y mozzarella. Fotos, risas, recuerdos, conversaciones profundas y otras no tanto. Naturaleza, frío, estufa a leña. Calor humano, tarta de frutillas (fresas) con café o te.

Asado en lo de Claudia

Asado en lo de Claudia

Luego vino el paseo a Punta del Este, rentamos un auto y le hice un recorrido completo a mi esposo para que conociera todo acerca de mi vida en Uruguay; en donde hacía las compras, por donde salía a correr, la casa donde viví, mis lugares favoritos, toda la costa con sus pueblecitos y balnearios hasta Piriapolis. Foto en los dedos saliendo de la arena, divertido sube y baja en el puente ondulante al llegar a La Barra, bailecito en el faro de José Ignacio y el infaltable atardecer en Casa Pueblo.

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Monumento al ahogado u Hombre emergiendo a la vida

Recorrimos todo lo que pudimos, el re-inaugurado lujoso Hotel Carrasco, la Rambla de punta a punta con las novedosas letras de Montevideo iluminadas, comimos Chivito, y ya yo no hablaba con cantico venezolano sino sureño.

Nos juntamos de vuelta con los amigos en el típico Mercado del Puerto, la sorpresa inesperada de ver a Gaby, el inolvidable timbre de voz de Karina, la dulzura de Carlitos, la gentileza de Eduardo. La caminata, el café con Rose y aquella conversación que me dejó tanto.

La sorpresa: Gaby

La sorpresa: Gaby

El primer tiempo del partido lo ganó la simplicidad, la fluidez, la calma, el ritmo acompasado, la dicha sutil sin exageraciones, el cielo azul despejado, el aire fresco, la ausencia de necesidades, la sensación de libertad al manejar por esas vías sin tráfico, el verdor y amplitud de las llanuras, la incondicionalidad y entrega de los amigos del alma, el bienestar y la plenitud absoluta.

Para que negarlo si en verdad es muy obvio que yo estaba súper feliz de estar de nuevo allí en esas tierras y poder compartir con mi pareja todo aquel amor celeste que hay en mí, de mí, para mí, y que los contagió a todos porque los cuatro saltamos, jugamos, reímos, cantamos, bailamos, disfrutamos de unas perfectas vacaciones; pero aún nos quedaban muchos pases por hacer y balones que chutar, así que nos montamos en el autobús y partimos para Brasil.

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Partiendo a Brasil…

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