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Posts Tagged ‘Reflexiones’

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Venezuela es como un gran amor, es como un tatuaje que queda grabado en la piel. Algunos vinieron a este país y jamás pudieron dejarlo. Sus bellezas te dejan sin aliento, su clima, su diversidad. Entre montañas, paradisíacas playas, medanos, el salto más alto de mundo, los nevados, las islas. En Venezuela he andado en mula, he hecho rafting, he escalado, volado en parapente, acampado en el llano con las estrellas de testigo, y me ha congelado el frío en la Laguna de Mucubaji. Aquí viví mi inocencia, me hice mujer, encontré mis pasiones. Tuve espléndidas aventuras, disfrute mis años universitarios rumbeando en Chacaito o escuchando a Los Amigos Invisibles en La Bodeguita de Medio en Bello Monte. Conocí lo bueno y lo malo. Anduve por todas sus carreteras. Hice panas (amigos) en todas partes, hasta los buhoneros de Choroni o el centro de Barquisimeto.

 

Es un amor muy intenso, otros hermanos no lo entienden, se te mete en las entrañas. Así que dejarla no es nada fácil porque es que aunque uno se va nunca la deja. La Tierra de Gracia, el país con nombre de mujer, con su gente cálida y bochinchera ¡Mi Venezuela! Van ya tres las veces que me ha tocado alejarme de tus costas, pensé que ya eso no sucedería mi linda porque en verdad nunca he querido dejarte, pero ya sabes que soy una aventurera, una ciudadana del mundo. Siempre he creído en ti, hoy me duele más porque te dejo golpeada, herida pero te veré iluminada, resurgida como el ave fénix. Eres una guerrera, te llevo conmigo donde sea que voy. Te dejo a mis otros amores, mis viejos, a mis grandes amigos, mis proyectos, te dejo una siembra de trabajo y entrega. Me voy contenta porque te lo he dado todo, mis segundos, mis alientos, mis andares, mis sueños.

 

La cuestión nunca es si irse o quedarse, no importa cuán duro sea quedarse en la incertidumbre y zozobra, en la desidia y la supresión. En los días sin certeza de qué habrá para comer. En la no libertad de ejercicio de mis colegas periodistas, o de los abogados. En la terrible cultura de “cuánto hay pa eso”. En tus calles olvidadas llenas de orificios. En la cruzada para encontrar medicinas o en el susurro inesperado de la muerte en los abandonados hospitales. En el grito del crimen. En la galopante inflación. En eso que algunos te han convertido mi bella y amada Venezuela. La cuestión no es realmente si dejarte o acompañarte porque la vida es infinita y el mundo ilimitado, el punto es cómo nos quedamos o cómo nos vamos.

 

La pregunta sería entonces ¿desde qué lugar estas tomando la decisión de irte o de quedarte? ¿Es desde el miedo y el cansancio? ¿O es desde el entusiasmo y la apertura? ¿Es desde la queja y la desesperanza? ¿O desde la certeza y alegría?

 

Yo te dejo para hacerme más fuerte, para aprender, crecer y amarte más admirando y valorando tus diferencias y similitudes con otros territorios. Me voy para ponerte en alto, para que otros te conozcan desde mis recuerdos, para hablar de ti bonito y con orgullo, para que el mundo sepa de qué estamos hechos los venezolanos, como hemos podido reinventarnos. Para esparcir tus historias de luchas y echar los cuentos sobre tu inmensa capacidad de resolver y soprepasar cualquier obstáculo.

 

Hoy me voy pero siempre, siempre volveré a ti…

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Hacer la Certificación de Life Coaching en el Carlotti Coaching Center significó para mi reconciliarme con mi verdadera esencia, mi pasión y mi propósito de vida. Fue un viaje de re-descubrimiento y reencuentro con lo que realmente prela para Victoria por encima de todo aquello que “debería ser” según las creencias y los paradigmas sobre-impuestos, y en muchos casos auto-impuestos, por las experiencias vividas, por las referencias y patrones familiares, sociales, culturales y de grupo.

 

Cada módulo con sus clases presenciales, practicas personales y sesiones en vivo. Cada herramienta de coaching con su ejemplo individual. La pasión de un Trainer por dar y dejar lo mejor de sí. El estudio de las Maestrías, que para mí son, más que habilidades que un Coach debe aplicar en sus sesiones, son principios de vida. Si más personas las aplicáramos a diario, estoy convencida de que el mundo sería un lugar con más seres enfocados en las posibilidades y no en los límites, un mundo con más armonía, donde al escucharnos comprometidamente procesando en tiempo presente en nuestras conversaciones, una energía de confianza fluiría y permitiría que fuésemos más capaces de entendernos y aceptarnos, y que al expresarnos sin juicios lograríamos tener la sincronía para hacernos las preguntas precisas y valiosas que nos permitirían clarificar y clarificar-nos. Seriamos de esos individuos que en vez de dar consejos teñidos por nuestros propios temores, apoyaríamos a otros a expandir su potencial y encontrar las estructuras de apoyo necesarias para alcanzar todos sus propósitos. Por ende entonces el mundo sería un lugar con más personas felices, ya que más soñadores estarían realizando sus proyectos y sueños.

 

En mis tareas para terminar esta certificación tuve el regalo de poder tener dos coachees que son hermanos. Me llevó un tiempo poder elegir a uno solo para la entrega de mi trabajo final, porque ambos fueron teniendo un crecimiento y progreso que en términos sensoriales se podía percibir con solo verles sus rostros, posturas y su energía cada sesión más fresca, renovada y feliz. En cuatro sesiones la relación y atmósfera de su hogar mejoró, ambos clarificaron sus anhelos y metas, pasaron de ser personas que solo “querían algo” a ser individuos organizados y claros de qué pasos llevar a cabo para lograr sus objetivos. Cosas como pasar de decir “me siento como una pera de boxeo” en la primera sesión a luego verbalizar “siento que me quité un peso de encima”.

 

Debo reconocer también que elegir una sola sesión grabada para enviar, a razón de ser evaluada, fue un proceso de escuchar cada sesión más o menos tres veces. Eso me sirvió para darme cuenta de que mi perfeccionismo me ha hecho retrasar y auto-sabotear cosas importantes en mi vida, así que decidí no retrasarlo y enviar la primera sesión llamada “Sesión 0” y darme la oportunidad de soltar el control y romper mis estructuras mentales, permitiéndome ser evaluada en la inocencia de mis inicios, con mis errores e imperfecciones.  No es quizás la sesión más brillante que realicé, tuve mejores. Si queda claro en ella el tema a trabajar de mi Coachee, que es pagar las deudas, así como el valor detrás de esa meta, que es la tranquilidad. Tal vez no se pueden captar específicamente reflejados paso a paso los otros cinco aspectos del modelo de “Conversación Coach”.

 

Sin embargo, he elegido esta sesión porque fue muy impactante para mi ver que, aun con mi inexperiencia, logré la confianza para que el Coachee se sintiese con la libertad de tocar temas muy trascendentales en su vida. También siento que en esta sesión pude estar en absoluta sincronía y presencia con mi Coachee, se pueden destacar los silencios y, lo más importante, creo que esta sesión vislumbra el tipo de Coaching que voy a desarrollar.  Para mí, detrás del logro de cualquier meta hay algo mucho más importante que es la transformación que surja en el camino hacia ese logro, e inevitablemente, al enfocarnos en la transformación personal pueden salir durante la sesión asuntos internos e incluso del pasado que ameritan un poco de atención para que exista la verdadera transformación.

 

Yo podría haber enviado otra sesión mucho mejor estructurada, pero escuchar esta primera y ver a mi Coachee hoy, me hace tener la confianza absoluta de que a pesar de mis desaciertos hice un gran trabajo, y esa ha sido una de mis mayores ganancias como Coach, poder decir en presente: confío en mí, y ¿si no logramos la confianza, de un lado y del otro, como puede haber sesión de Coaching?

 

Finalmente elegí esta sesión porque me gusta como pude enlazar la sensación de una situación trascendental del pasado con la sensación que puede surgir al lograr el objetivo actual. Esta sesión fue el inicio de un proceso gigante de transformación. Mi Coachee obtuvo claridad en su situación actual, se organizó y realizó una planificación de todo su año buscando un equilibrio en todas las áreas de su vida. Pasó a ser una persona más optimista, expresando por el mismo que ha dejado de quejarse tanto. Descubrió y se planteó nuevas posibilidades, abriéndose a generar ingresos de diversas fuentes, no solo la que él tenía en mente. Entró en acción y eso le dio más tranquilidad, que es el valor que hay detrás de su meta. Encontró y se alineó a sus estructuras de apoyo. Está en la consecución del pago de sus deudas. Retomó la capacidad de observarse a sí mismo, se reencontró consigo y se respeta más. Por cuenta propia diseñó en forma escrita la versión de sí mismo que quiere llegar a ser y está en la construcción de ese nuevo Yo. Aumentó su nivel de consciencia y dijo con énfasis y entusiasmo en su última sesión: “Siento que he avanzado y esto me ha encaminado, yo sé que este año va a ser diferente”

 

Cuando me tocó empezar las practicas uno de los retos más grandes para mí fue “hacer preguntas”. Soy una persona que fui entrenada por años a escuchar sin juicios y mantenerme en el momento presente, por lo cual esto no era un problema, pero hacer surgir las preguntas que pudiesen invitar al Coachee a encontrar respuestas realmente valederas para la consecución de su objetivo, es algo en lo que trabajé y tuve que ir desarrollando. Crecí en cada sesión con mi Coachee, siento que cada una fue mejor que la otra, que fui aprendiendo a escuchar sin dejar que la sesión se convirtiera en una conversación de amigos. Descubrí mi capacidad de hacer preguntas y tuve la habilidad de hacer sesiones que en tan solo 15 minutos se pudieron tocar claramente el tema, la situación real, la situación ideal, las opciones, el plan de acción y el compromiso del Coachee. Con la transformación de él fui también transformándome yo, no solo como Coach sino en mis procesos personales, e incluso en el enfoque para el logro de mis propias metas.

 

Cada día me apasiono más con mis coachees, con sus metas y su transformación. Es realmente fascinante presenciar ese proceso. Lo más significativo para mí ha sido poder ser testigo y compañía en la metamorfosis de un individuo, viéndolo pasar de la oscuridad a la luz. Eso es algo que no tiene precio y es el valor más grande de mi vida: poder “servir” a otro ser humano, y aportar para que este mundo mejore llenándolo de personas más brillantes.

 

Definitivamente esta certificación me ha impactado profundamente y me ha hecho retomar el camino de servicio que tanto me llena. Creo que es solo el comienzo, hay mucho que estudiar y desarrollar. Es vasto el conocimiento y practica que aún falta por adquirir. Me siento con el compromiso y la responsabilidad de desarrollarme y hacer del Coaching una profesión digna de ser apreciada y valorada como cualquier otra, porque es ciertamente una tendencia que algunos han tomado como moda, pero que cada día exigirá de más profesionalismo y altos estándares de excelencia.

 

Yo tomo el Coaching con sus Maestrías como un estilo de vida y estoy comprometida a aplicarlas para crear un mejor futuro, para desarrollar relaciones más armoniosas, familias más estables, individuos más felices, y la Venezuela que tanto queremos ¡Esta aventura apenas comienza para mí! Gracias al Carlotti Coaching Center por expandir mi brillo y por darme la oportunidad de ser parte de la brillante expansión que ya se esta gestando en el mundo.

 

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Hace una semana mi gran amiga, socia, compinche y hermana, Maria Laura, me etiquetó en una publicación en Instagram donde promovían en Caracas un conversatorio  con un cicloturista uruguayo. No conocía para nada la historia de este joven, pero como ella sabe que todo lo que tenga que ver con Uruguay me hace brincar de una pata, pues no dudó en avisarme.

 

Confieso que no investigué nada sobre el tema pero me llamó la atención que en la publicación este muchacho decía: ¡Lléguense todos los viajeros, soñadores, emprendedores, que amen este país. Están todos invitados! Así que yo me lo tomé personal, me puse mi camiseta celeste de la selección uruguaya de fútbol, mi gorra de Uruguay y manejé durante una hora aproximadamente desde mi ciudad hasta la capital, para participar en la conversa.

 

La Plaza Miranda de Los Dos Caminos tenía una alfombra de grama artificial donde ya varias personas estaban sentadas esperando. Habían también sillas atrás, unos pendones adelante, de las organizaciones que estaban promoviendo el evento, una bicicleta  apoyada a la pared, sonido y un toldo pequeño. Todo realmente muy sencillo. En el público había muchos jóvenes, personas con sus bicicletas, adultos, padres con sus niños. Una audiencia muy diversa pero que tenían en común el verse todos contentos.

 

Me senté en el piso en segunda fila y de pronto presentan a un joven cabello largo, barbudo, delgado, con piel visiblemente tostada por el sol, gorra, varios collares en su cuello tipo amuletos, bermudas, alpargatas y chaqueta tricolor venezolana. Por el tono de su voz pude concluir que no es oriundo de Montevideo sino de alguna otra provincia de la República Oriental. Parecía que todos ya lo conocían pues lo trataban con mucha familiaridad. Le iban haciendo preguntas sobre su viaje, que pude descubrir había comenzado el 14 de marzo de 2016 saliendo desde Uruguay pasando por Argentina, Chile, Bolivia, Perú, Brasil y Venezuela, con destino final Panamá.

 

Mi corazón conectó inmediatamente con su acento y esa forma pausada de hablar, que me hizo volar hacia atrás a algún banco de La Rambla sentada conversando con un amigo. Si cerraba los ojos me parecía que al escucharlo estaba en la Plaza Cagancha, pero rápidamente la pregunta de alguno de los asistentes me hacia volver a caer en cuenta que estaba era en la Plaza Miranda de Caracas, y no en el centro de Montevideo.

 

Fue realmente un momento especial, de esos instantes donde pareciera que todo es bueno, hermoso y nada puede turbar esa calma interior. Una comunión de energías y seres sintonizados en agradecimiento y apreciación. Todos querían conocer y saber mas, algunos solo le manifestaban su amor con palabras, invitaciones o dándole regalos.

 

Yo no quiero contarte su historia, no es esa mi intención, deberías conocerla por ti mismo, y es el quien mejor la cuenta. Si puedo decirte que Tabare Alonso me pareció un joven sencillo, amable, con una profunda paz y presencia. No se le sentía  ningún afán ni premura. Hablaba de su bicicleta como su mas grande compañera, y se podía notar en el un gigante desapego.

 

No me pareció que sea su largo viaje lo más valioso, sino la transformación que ha sufrido durante el trayecto. Dejó muy claro en su oratoria que no es el mismo chico que salió de su país con el deseo de alcanzar un sueño. Aquel que buscaba descubrir paisajes ahora busca conocer a las personas.

 

Quedé fascinada con su ser y su inspirador mensaje de sencillez y libertad. Pero mas encantada quedé aun con su perfecta percepción de lo mas grande que  Venezuela tiene como país, y somos nosotros, su gente. Frases como: Aquí aprendí a abrazar. Nunca había sido tratado con tanto amor, generosidad y hospitalidad. No hay gente como la de esta tierra. La Guardia Nacional me dio café y me apoyó. He sido cuidado, me han dado comida, atenciones y hasta esta chaqueta.

 

Pareciera que sus ojos pudiesen ver algo que muchos hemos perdido de vista, y esa nueva mirada venida desde fuera ha inundado de esperanzas a muchos que hoy lo siguen por las redes sociales, se llegan hasta sus encuentros, lo acompañan en bicicleta y le han aupado a que lleve esa visión a escuelas, medios masivos y comunidades.

 

De verdad que vale la pena seguir su travesía, esta repleta de lecciones simples pero muy valiosas. A mi me ratificó que no soy la única loca que piensa que todo sueño puede hacerse realidad, y que no hay un único camino para lograrlo. Me sirvió para validar mis propios anhelos, pensamientos y sentires. Me inspiró a continuar construyendo mi propia historia, y seguir confiando en mi premisa de que todos tenemos una que vale lo suficiente como para ser contada.

 

¡Gracias Tabare Alonso! Tuve que irme antes de que terminaras y me quedé con ganas de tomarme la foto, tu con la chaqueta tricolor y yo con mi camiseta celeste. A mitad de tu paso hacia Valencia, entre Caracas y Maracay, tenés una amiga en una ciudad pequeña llamada La Victoria, podés parar si querés, te hacemos una rica comida y te muestro mi bandera oriental firmada por los jugadores de nuestra Celeste. Me siento retribuida al saber que así como yo hablo hermoso de Uruguay, ahora hay un uruguayo que puede llevarle a muchos la verdad de lo que es mi magnifica Venezuela ¡Por favor no parés de rodar y contáselo a todos!

 

Ya cuando  caminaba de salida hacia mi auto, cabizbaja porque se hizo de noche y no podía quedarme mas, pensaba que ya no tendría foto para acompañar este escrito en mi blog, pero de repente una sonrisa se dibujo en mis labios al recordar tus palabras:  “Me gustaría inspirar a otros a que la vida es mas simple”. Entre risas me dije a mi misma: ¡Vamos Victoria que la vida es más sencilla, usa la creatividad y toma una foto! Aquí se las dejo, es mi recuerdo de aquel 19 de de enero de 2017 en que conocí al uruguayo que rodó para encontrar el paraíso.

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Si tuviera que definir en una sola frase lo que fue para mi el 2016, diría que fue un año de muchísimo “movimiento y control”.
Tuvimos un inicio con fuerza y determinación pudiendo ver materializada una de nuestras metas. Fácil, la razón que había detrás de ese logro llevaba un nombre claro: Sebastián David.
Se movió tanto hacia afuera, tanto accionar, organizar, hacer, dar. Viajes, encuentros, equipo, paseos, trabajo. Mucha preparación, reconocimientos, charlas, planes. La firme decisión de empezar a subir el puente mas importante de mi existencia y de pronto cuando tenía todo previsto y calculado, la vida viene y me lo arrebata todo. Me quedé parada en la punta viendo como se iba desmoronando y cayendo el paso claro por el que tenia pensado transitar.
Así que el movimiento dejó de ser externo para obligatoriamente tener que ser interno. No recuerdo jamás haber tenido una sensación tan clara de lo que es tenerlo todo y luego perderlo. Es algo difícil de explicar con palabras pero es profundo e inmanejable.
 
Admiro la paciencia de mi compañero de vida, su creatividad y perseverancia para encontrar maneras, y su infinito anhelo de hacerme feliz.
 
Tengo que confesar que por momentos creía que no encontraría salida. Es como si la pasión y el fuego de mi vida se hubiese extinguido, y aun con toda la inspiración y la grandeza que me rodea, no hallaba la forma de re-construir. 
 
Fue entonces cuando empezaron a venir las posibilidades y comenzaron a soplar vientos de libertad. Una nueva oportunidad para amar mas de cerca a mis padres, un nuevo sobrino, conocimiento estelar,  momentos de disfrute con mi ahijadita, un nuevo formato de eventos, invitación a un proyecto distinto, una voz que me invitaba a encontrar mi propia forma y manera de hacer las cosas, y el despegue de un viaje completamente inesperado hacia mi misma.
 
Pero aun con “el hacer” en stop, el movimiento interno era tan intenso que a veces no me alcanzaba el tiempo para llegar a comprender, hasta que un día una sabia mujer china me dijo unas palabras muy conocidas por mi, pero que en ese momento fueron como un inmenso re-descubrimiento, ella me dijo: Suelta el Control.
 
Aquello fue como si hubiesen detonado el gatillo de una bomba nuclear en serie, de ahí en adelante he visto irse derrumbando como naipes, una a una, estructuras internas que parecían ya no estar allí pero que por alguna extraña razón yo misma las había levantado nuevamente. Fue inevitable que esa marea arropara con olas algunas costas vecinas, que aunque parezcan haberse perdido cosas realmente importantes, me re-afirmaron, una vez mas, que el miedo a perder solo nos indica que es menos pesado, dejar ir…
 
Control. Algunos tienen tanto miedo a perderlo que parecen robots, y en tanta “perfección”, no llegan a darse cuenta los infinitos y deslumbrantes regalos que están dejando de darse y de dar a otros. Por lo general, esos instantes donde ya no podemos sostenerlo dejan un profundo silencio,  certeza y paz interior. 
 
Yo he aprendido en este año 2016 que no puedo controlarlo todo y que en realidad no me hace bien creer que puedo o debo hacerlo. Me he percatado que a veces entre tanta inspiración externa dejamos de mirar hacia adentro y admirar la fuente mas poderosa de grandeza  que hay en nuestras vidas, esa que se encuentra ahí mismo en nosotros y que es la única llama que puede encender la pasión para alcanzar los mas gigantes y hermosos sueños que hemos guardado allí por tanto tiempo. Esos sueños únicos que no se parecen a los de nadie mas, no son como otros dicen ni como algunos quisieran, pero son los que van a llevarnos a nuestra “imperfecta y descontrolada” realización personal.
 
¡Gracias 2016 por tanto Movimiento y Control! Ha sido un año maravilloso, me siento bendecida por seguir creciendo y evolucionando, porque definitivamente, a veces es necesario perderse para volverse a encontrar…

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